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Sale Emilio Lozoya del hospital


REFORMA


Abel Barajas

Cd. de México (01 agosto 2020).- Tras 15 días de estar internado por problemas del esófago, debilidad general y anemia, Emilio Lozoya fue dado de alta esta madrugada del Hospital Ángeles del Pedregal.

Fuentes del Gobierno Federal confirmaron su salida y señalaron que este sábado debe acudir al Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, en cumplimiento a lo dictado por los jueces federales, que le impusieron la obligación de presentarse los días 1 y 15 de cada mes en la Unidad de Medidas Cautelares.

El dispositivo de seguridad montado por la Guardia Nacional en el nosocomio desde el pasado 17 de julio, día en que Lozoya ingresó, fue retirado este sábado alrededor de las 2:00 horas.

Lozoya está procesado por dos asuntos de supuestos sobornos, uno de Altos Hornos de México (AHMSA) para que Pemex adquiriera la planta de Agronitrogenados y otro de Odebrecht para que adjudicara contratos de la empresa productiva del Estado a la constructora brasileña.

En el primero está vinculado a proceso por lavado y en el segundo por el mismo delito, así como por asociación delictuosa y cohecho.

Desde su salida del hospital, esta madrugada, el ex funcionario no tiene ninguna restricción para circular libremente en la Ciudad de México. Lleva un brazalete electrónico para ser geolocalizado en tiempo real por la FGR y solo está sujeto a la prohibición de abandonar el Valle de México.

Hasta ayer, al exterior del hospital la Guardia Nacional mantuvo presencia con cuatro patrullas; dos en la entrada principal y dos en la puerta trasera. También unidades de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México hicieron rondines al exterior.

Mientras en días anteriores una persona de seguridad privada del hospital controlaba el acceso a los elevadores con los que se accede a la zona de hospitalización, ayer fueron dos.

Además, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y escoltas se mantuvieron en la planta baja apoyando esta labor y no sólo en los accesos al edificio.

Con radios informaban de entradas y salidas.

“Entra”, “Comida”, “Sale”, “Entendido”, se escuchó a través de los radios de los agentes federales y custodios.

La primera frase se escuchó alrededor de las 9:30 horas cuando un mesero subió con comida.

Lo que llevaba en la charola eran dos platos con huevos y fruta y una jarra con jugo. A las 10:10 horas que se recogió la vajilla.

Su comida fue llevada de la torre contigua al edificio de consultorios, en donde se encuentra el restaurante.

Previo a ingresar a este elevador, vigilantes del Hospital Ángeles tomaron la temperatura, ofrecieron gel antobacterial y preguntaron cama y piso para permitir el ingreso.

Para agentes de la AIC y escoltas, este protocolo no fue aplicado para agilizar su acceso.

Con información de Iris Velázquez