CulturaPortada

Feliz cumpleaños, Toledo

REFORMA


Aunque nació en la Ciudad de México en 1940, era juchiteco como el que más, con arraigados orígenes zapotecas que influyeron en su producción artística.

Su nombre se hizo espacio entre la tríada de artistas oaxaqueños que los antecedieron: Rufino Tamayo y los dos Rodolfos, Nieto y Morales.

Los cuatro dieron origen a la llamada Escuela Oaxaqueña de Pintura, bautizada así por su paisano Andrés Henestrosa, poeta y ensayista.

Toledo, autor de bestiarios y confabulaciones pictóricas entre el sueño y el erotismo, falleció el 5 de septiembre del año pasado en la Ciudad de Oaxaca, ese centro de operaciones cuyas calles recorrió diariamente en huaraches y desfajado, con la melena y barbas canas, alborotadas.

Una pérdida que su Estado natal aún lamenta.

SOBRE SU VIDA Y OBRA

Tras la muerte de Toledo, el crítico de arte Cuauhtémoc Medina compartió con los lectores de REFORMA algunas percepciones sobre su vida y obra:

“Tras juguetear con la cámara fotográfica y aprender a pintar y grabar con Arturo García Bustos y las escuelas de INBA, Toledo viajó a Paris en 1960, donde sus imágenes de erotismo desbordado y una inagotable imaginación mitológica con elementos naturales y relatos indígenas le abrieron las puertas a los círculos del surrealismo en declive de la mano de Octavio Paz, el poeta André Pierre de Mandiargues y, completando el cuadrángulo, la poeta y pintora Bona Tibertelli”.

“Su figuración además aparecía como una alternativa tanto a la orientación europea de los artistas de la llamada ‘Ruptura’ y al rechazo de la estetización del arte político de los 70, para imponerse no sólo con su imaginación pansexual, sino con una factura de texturas delirantes que no tiene registro en el arte moderno”, explicó Medina.

“Ciertamente, su obra escapaba de los límites intelectualistas del arte conceptual, tanto como a la confusión neurótica de la expresión del subdesarrollo. Como escribió uno de sus principales críticos, el poeta Luis Cardoza y Aragón, ‘A Toledo no puede captársele sólo con la razón'”, consideró el crítico.

“Apreciar sus imágenes requiere de nosotros una carcajada, y una calentura que se reconoce como proveniente del trópico. En efecto: Toledo es un artista del sur que resumió toda clase de tradiciones y referentes en un arte localizado”.

SUS ESPACIOS

A la par de su carrera artística, Toledo se consolidó como un destacado gestor cultural, fundador de múltiples espacios dedicados al arte que entregó a la sociedad oaxaqueña.

Lidxi Guendabiaani’

Casa de la Cultura de Juchitán, fundada a instancias del artista en la ciudad istmeña en 1972.

 IAGO

Instituto de Artes Gráficas, ubicado en Alcalá 507, Ciudad de Oaxaca. Abierto desde 1988.

Biblioteca del IAGO. En Juárez 203, Ciudad de Oaxaca. Abierta en 1991.

Enfocada al resguardo de archivos visuales. Comparte espacio con el BIAGO. Se fundó en 1998.

Sala de cine que se ubicó en el Barrio de Xochimilco. Abrió en 1998 y cerró sus puertas en 2015.

Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, Abierto en 1996. M. Bravo 116, Ciudad de Oaxaca.

Centro de las Artes de San Agustín, en Etla, Oaxaca. Abrió sus puertas en 2006.

EL TOLEDO ACTIVISTA

La vida del artista estuvo aunada a las causas sociales.

En 1974 fue integrante de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI), y más tarde, ya radicado en la capital de Oaxaca, fue presidente de Pro-Oax, organización ciudadana encausada en la defensa del patrimonio cultural y natural del Estado.

A través de su activismo, el artista lo mismo pugnó por la erradicación del maíz transgénico, impidió la apertura de un McDonald’s en el centro de Oaxaca y defendió el Cerro del Fortín de un megaproyecto del ex Gobernador Gabino Cué.

También es célebre uno de sus últimos gestos políticos: la creación de papalotes con los rostros de los 43 de Ayotzinapa.

EL ARTISTA EN UNA FRASE

SOBRE SU RELEVO

Entrevistado por REFORMA, el gestor cultural Alonso Aguilar Orihuela, quien colaborara con el artista desde la dirección del IAGO, habló sobre el hueco que dejó en Oaxaca y su posible relevo.

“Siempre hay listillos que a la muerte de una persona tan grande como el maestro Toledo quieren tomar una batuta; pero no se toma la palabra, la palabra te la dan, te la da la gente, te la da ese reconocimiento internacional”, expresó.

“Creo que si hay gente, como el artista Demián Flores, que ha tenido y tiene inquietudes sociales y que ha hecho proyectos como La Curtiduría y otros que vinculan la lengua zapoteca con el arte y buscan su protección. Pienso también en su colega Guillermo Olguín y su hermano Santiago, que han sido defensores muy frontales del patrimonio histórico y ecológico de Oaxaca”.

“Lo que pasa es que Toledo era más que esas intenciones, esas ideas. Era un líder natural, una persona que aglutinaba muchas simpatías y también muchos odios. No hay una persona ahorita que se pueda hablar al tú por tú con el Gobernador y que pueda tener un desencuentro que sea significativo para la élite política. No lo hay porque (los artistas) no tienen este profundo y legítimo interés del maestro Toledo, y también los tiempos históricos son distintos”.

Imágenes: Archivo, CFMAB, Cenart; tomadas de Facebook de Fonoteca Eduardo Mata, Lidxi Guendabiaani’, IAGO.

Edición: REFORMA Cultura

Síguenos en : @reformacultura