Votos y futbol

Cd. de México.- En las últimas cuatro décadas, el futbol y la política han entretejido anécdotas que marcaron la historia del país.

En 1970, coincidieron la Copa Mundial celebrada en México (entre el 31 de mayo y el 21 de junio) y las campañas presidenciales que culminaron con los comicios del domingo 5 de julio, cuando fue electo Luis Echeverría por mayoría abrumadora (casi 12 millones de sufragios y 84.7 por ciento de la votación).

Era la época del “invencible PRI”.

La coincidencia entre Mundial de futbol y elecciones se repitió en 1982, 1994 y 2006, años que marcaron la transición a la democracia.

En 2018, 48 años después, nuevamente el balón rodará en plenas campañas electorales.

El Mundial de Rusia se inaugura el 14 de junio (con el partido Rusia-Arabia Saudita), dos días después del tercer y último debate entre candidatos a la Presidencia.

México debuta el domingo 17 de junio contra Alemania; juega el 23 de junio contra la República de Corea, y el 27 de junio contra Suecia.

Ese tercer partido definirá si México avanza a la siguiente fase, y coincide con el cierre de las campañas en todo el país.

El 1 de julio, día de “las elecciones más grandes de la historia”, se disputan dos partidos de Octavos de Final y, si México lograra amarrar el segundo lugar del Grupo F, jugaría el lunes 2 de julio contra el primer lugar del Grupo E, cuando probablemente ya haya un ganador de los comicios.

Las señales futboleras ya se asoman en las campañas.

El Frente PAN-PRD-MC postuló a la alcaldía de Coyoacán a Manuel Negrete, autor de un golazo frente a Bulgaria en el Mundial México 86, y grabó un spot de Ricardo Anaya en el que un grupo de niños asegura que México sí puede ganar el Mundial de Rusia.

La coalición Juntos Haremos Historia busca golear en Morelos con el tres veces mundialista Cuauhtémoc Blanco, como candidato a la gubernatura. Y postuló al portero Adolfo Ríos a la presidencia municipal de Querétaro.

Apenas el pasado miércoles, Andrés Manuel López Obrador anunció que hará su cierre de campaña en el Estadio Azteca (el Zócalo le fue negado por el gobierno de la Ciudad, pues estará ocupado con la mega pantalla en la que se transmitirán los partidos del Mundial); curiosamente, el Coloso de Santa Úrsula es el mismo sitio donde cerraron los dos candidatos que lo derrotaron en 2006 y 2012, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

“Le va a ir bien a la Selección Mexicana de Futbol, y también le va a ir bien al país, porque vamos a ganar”, afirmó AMLO al confirmar la sede del evento.
1982

El 4 de julio de 1982, se llevó a cabo la última elección presidencial en la que el PRI ganó sin contratiempos ni opositores realmente competitivos.

Sólo un factor preocupaba al gobierno de José López Portillo en la jornada electoral: el posible abstencionismo provocado por las rondas finales del Mundial de Futbol que se jugaba en España.

A pesar de que México había quedado fuera del Mundial (eliminado por Honduras y El Salvador en el clasificatorio de Concacaf), los servicios de inteligencia de la Secretaría de Gobernación elaboraron un informe en el que plasmaban la inquietud por la atención que suele prestar el público mexicano al torneo de la FIFA, y por la costumbre de acompañar la fiesta futbolera con el consumo de bebidas alcohólicas.

Según un reporte de Gobernación citado por Jacinto Rodríguez (Emeequis, mayo de 2006), el gobierno de López Portillo llegó a sopesar la posibilidad de ordenar a las televisoras diferir la transmisión de los partidos de ese día, para no interferir en la elección de Miguel de la Madrid, candidato del PRI que se perfilaba como seguro ganador.

La campaña de De la Madrid había sido larga y costosa. Inició en diciembre de 1981 (un mes después de que se eliminara a México del Mundial), costó 13 mil millones de pesos de aquella época; el candidato recorrió 100 mil kilómetros, visitó todos los estados y pronunció mil 300 discursos.

Para cuando inició el Mundial, el 13 de junio, la elección presidencial ya estaba decidida; sin embargo, al gobierno le preocupaba que las hazañas deportivas de Paolo Rossi, Zico o Falcao, opacaran al candidato que viajaba siempre con más de 20 periodistas prometiendo la “renovación moral”.

No fue así. El día de las elecciones, Polonia y Rusia empataron a ceros, Francia derrotó 4 a 1 a Irlanda del Norte, y Miguel de la Madrid logró 16 millones 748 mil votos, equivalentes al 70.9 por ciento.

Fue la última vez en la que el PRI arrolló así a sus opositores en las urnas, pues a partir de 1988 las ventajas de los candidatos oficiales fueron disminuyendo, conforme se diluyeron las condiciones de inequidad que caracterizaban a la “dictadura perfecta” priista.

Mientras España usaba el Mundial como escaparate de su transición a la democracia, México estrenaba una reforma electoral (cocinada por Jesús Reyes Heroles en 1979) que legalizó a los partidos de izquierda comunistas y creó la representación proporcional, pero no quitó al PRI la posibilidad de ganar con carro completo.

Postulado por la alianza PRI-PPS-PARM, De la Madrid derrotó a seis candidatos: Pablo Emilio Madero, del PAN; Arnoldo Martínez Verduzco, del PSUM; Ignacio González Gollaz, del PDM; Rosario Ibarra de Piedra, del PRT; Cándido Díaz, del PST y Manuel Moreno, del PSD.

De 400 diputados, el PRI colocó 299, y ganó los 64 escaños que entonces tenía el Senado de la República.

Una victoria que todos anticipaban, y que era descrita así por la prensa extranjera:

“Aquí ya se hacen apuestas sobre la diferencia de votos entre el PRI y los otros seis partidos que presentan candidatos a la Presidencia. Hay quien cree que la diferencia será tan abultada como en el partido que vieron en el Mundial de futbol entre Hungría y El Salvador: 10 a 1”, (Jesús Ceberio, El País, 1 de julio de 1982).

La goliza electoral de De la Madrid se produjo con una participación de más del 70 por ciento de los electores registrados para votar. Una cifra que disipó por completo los temores del CISEN.

Al día siguiente, aficionados y gobierno se sentaron a ver uno de los partidos más emocionantes en la historia de la Copa del Mundo: Italia-Brasil, en el que los italianos se impusieron con marcador de 3-2.

El 11 de julio, una semana después de los comicios mexicanos, Italia se coronó campeón derrotando 3-2 a Alemania.

Cuatro años después, balón y política volvieron a rodar con la misma cadencia: En la inauguración del mundial de futbol México 86, Miguel de la Madrid sería abucheado por la afición mexicana en el Estadio Azteca, por su pésima actuación frente a los terremotos de septiembre de 1985.
1994

El 5 de julio de 1994, más de 50 mil mexicanos se dieron cita en el Estadio de Los Gigantes, en Nueva Jersey, para ver en vivo el partido entre México y Bulgaria.

Era la Copa Mundial de Estados Unidos y, durante más de 90 minutos, México acarició el sueño de avanzar a los Cuartos de Final.

Además de ver a Jorge Campos, Luis García, Alberto García Aspe y Marcelino Bernal cayendo derrotados en Penalties, los aficionados mexicanos pudieron ver en aquel estadio, junto a los marcadores electrónicos, dos mantas de colores llamativos. En una de ellas se leía: “Cárdenas por México” y, en otra, “Zedillo, bienestar para tu familia”.

A la entrada del Estadio de los Gigantes, de acuerdo con las crónicas de la época, se repartieron volantes que, en letras negras, decían: “No al fraude electoral en México”.

Además, los panfletos invitaban a un plantón frente al consulado mexicano en Nueva York, en apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuya irrupción hizo que las elecciones de aquel año se celebraran el 21 de agosto, y no el primer domingo de julio como ocurre tradicionalmente.

Mientras eso pasaba en la sede mundialista, en el auditorio Plutarco Elías Calles del PRI, Ernesto Zedillo veía el partido acompañado de Manuel Negrete, Miguel Herrera, Ricardo Peláez, Enrique Rodón y Roberto Andrade.

Una lúgubre coincidencia, si se considera que tres meses antes, en ese mismo auditorio, fue homenajeado el cuerpo de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial priista asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, el 23 de marzo.

No obstante, el candidato que relevó a Colosio intentaba poner de buen humor a su partido.

“Hay que estar satisfechos, porque hoy tuvimos el mejor resultado que habíamos tenido en las copas del mundo fuera de México, por ello hay que felicitar a los mexicanos, porque hicieron un gran esfuerzo”, expresó Zedillo, mientras el vox pópuli declaraba culpable de la derrota al entrenador Miguel Mejía Barón, por guardarse los cambios y dejar a Hugo Sánchez en la banca.

En aquel campeonato, México perdió 1-0 ante Noruega, el 19 de junio, un mes después del histórico debate entre candidatos presidenciales. Ganó 2-1 a Irlanda, el 24 de junio, y empató 1-1 con Italia, el 28 de junio.

La escuadra mexicana fue seguida por los aficionados, que protagonizaron sendos festejos en la glorieta del Ángel de la Independencia.

La derrota ante Bulgaria, el 5 de julio, nos regresó a la realidad.

Alberto García Aspe, Marcelino Bernal y Jorge Rodríguez fallaron tres penalties consecutivos. En el Ángel, el no festejo derivó en borrachera y excesos; incluso, algunas mujeres fueron obligadas a quitarse la ropa por la turba alebrestada, y la policía tuvo que intervenir.

Ese mismo día, Cuauhtémoc Cárdenas preparaba un mitin multitudinario en recuerdo de la “caída del sistema” ocurrida el 6 de julio de 1988.

No hubo quinto partido, el Brasil de Romario y Bebeto ganaron la Copa el 17 de julio y, un mes después, el 21 de agosto de 1994, el priista Ernesto Zedillo ganó la Presidencia de la República con 17.1 millones de votos.

El 48.6 por ciento de Zedillo no volvería a ser visto nunca por un candidato priista, como tampoco la mayoría que obtuvo ese día el PRI en las dos Cámaras del Congreso.

La siguiente vez que Zedillo arengó a la Selección fue en 1998, cuando el Tri volvió a ser eliminado en Octavos de Final, al caer 2-1 ante Alemania, en el Mundial de Francia. Para ese entonces, Zedillo ya había declarado la sana distancia con un PRI que, en 1997, perdió la Ciudad de México y la mayoría en la Cámara de Diputados.
2006

Era 24 de junio de 2006. En Ciudad Victoria, Tamaulipas, brigadistas del PAN repartían balones, camisetas, chicles y calendarios en los que se mezclaban los emblemas de la campaña de Felipe Calderón con los de la Selección Mexicana de Futbol.

México había avanzado a la segunda fase del Mundial Alemania 2006, y aquel día jugaba contra Argentina en los Octavos de Final.

Calderón apuró su discurso en el mitin de la Plaza 8 de Ciudad Victoria, pateó tres balones desde el templete hacia las huestes panistas, y se fue a ver el partido con sus colaboradores a un hotel.

Mientras el candidato abandonaba el mitin, el maestro de ceremonias pronunciaba una frase: “Así como hoy va a ganar México, el 2 de julio va a ganar Felipe Calderón”.

Lo cierto es que, en aquella tarde de Mundial y campañas electorales, México fue derrotado por Argentina con marcador de 2 a 1 en tiempos extras.

A diferencia de Andrés Manuel López Obrador, quien prácticamente ignoró la Copa Mundial de Futbol, el equipo de campaña de Calderón se colgó del evento deportivo durante toda la campaña, a pesar de que la Selección tuvo una participación más bien mediocre: ganó 3-1 a Irán el 11 de junio; empató a ceros contra Angola el 16 de junio, y perdió 2-1 contra Portugal el 21 de junio.

De hecho, se clasificó a Octavos de Final a la Calderón: “haiga sido como haiga sido”. Pero no hubo quinto partido.

Como parte de su estrategia de mercadotecnia, Felipe Calderón grabó spots con futbolistas, repartió miles de balones en sus mítines, organizó su agenda en función de los tres partidos de la primera fase del campeonato, e incluso planeó su cierre nacional de campaña en el Estadio Azteca.

Celebrado el domingo 25 de junio, el cierre no pudo tener el efecto deseado por los estrategas de campaña, ante la derrota de México, ocurrida un día antes.

Curiosamente, el domingo 2 de julio (día de las elecciones presidenciales), no se jugó ningún partido del campeonato, pues un día antes se disputaron dos partidos de Cuartos de Final (Inglaterra-Portugal y Brasil-Francia).

Entre el 4 y 5 de julio, mientras la Presidencia de México se definía, voto a voto, en los cómputos distritales, en Alemania se jugaban las Semifinales Alemania-Italia y Portugal-Francia, en las que fueron eliminados el equipo anfitrión y la selección de Portugal.

El domingo 9 de julio, mientras Italia vencía a Francia en penalties, el presidente del IFE Luis Carlos Ugalde oficializaba el polémico triunfo de Felipe Calderón en las presidenciales.

Italia y Francia empataron a uno en tiempo regular; en el segundo tiempo extra, Zinedine Zidane (el astro francés) perdió la calma y propinó un cabezazo al central italiano Marco Materazzi. Francia cayó 5-3 en penalties.

En México, las elecciones también se fueron a tiempos extras, tras un apretado triunfo de Calderón de tan sólo .64 por ciento.

Aquí, la prórroga duró mucho más de 30 minutos. Se extendió hasta el 5 de septiembre, cuando el Tribunal Electoral oficializó la victoria del panista, con 15 millones 284 mil votos, frente a 14 millones 756 mil votos de López Obrador.

Cuatro años después, a México le tocó jugar el partido inaugural en el Mundial de Sudáfrica. El 11 de junio de 2010, Felipe Calderón viajó más de 24 horas en el TP-01 para asistir al estadio Soccer City de Johannesburgo y presenciar el empate a uno entre el Tri y la selección anfitriona. El país se desangraba por la guerra contra el narcotráfico y, en aquel trágico 2010, México también fue eliminado en Octavos de Final.

* Reforma / Ernesto Núñez