El gobernador puso orden en la plaza

Si usted estaba pensando que el gobernador Arturo Núñez iba a soltar a las fuerzas del mercado de la grilla, la candidatura a gobernador en el PRD, pues se equivocó. De súbito hubo un tirón de rienda; un “aquiétense” en el modo de escoger el candidato. Era necesario. Las manifestaciones de violencia verbal no abonan a la tranquilidad que se merece Tabasco.

Los perversos juegos de las encuestadoras quedan –por el momento- suspendidos, aunque Núñez no puede circunscribir sus actividades a las cuestiones electorales.

Me gusta en lo personal la actitud asumida por el presidente del PRD, Darwin González Ballina. Apenas fue despedido el anterior presidente, Candelario Pérez Alvarado, el solaztequismo entró en una fase de solaz esparcimiento. Cuando eso sucede es porque el árbitro está haciendo su trabajo espléndidamente.

Sabemos que el hombre del momento es Gerardo Gaudiano. Porque su actividad (acaba de dar su informe de trabajo el pasado 4 de diciembre) y el anuncio de su paternidad, lo ponen momentáneamente con un panorama risueño. Y aunque sus sus adversarios están con cierta inactividad (un tanto falsa), aunque la antipolítica los enfrenta, su amistad personal los acerca.

Vi en el informe de Gerardo al senador Fernando Mayans, que en los últimos siete meses ha incrementado su actividad política de manera bastante hiperactiva, se le da muy bien ese diálogo que inició en nuestras comunidades, porque van implícitas su emoción y honestidad.

Fernando tiene posibilidades muy altas para pelear la candidatura a la gubernatura. Su origen y genética lo proveen de esa legitimidad que no todos tienen.

José Antonio de la Vega, por su parte, está siendo puesto a prueba. Su debilidad sigue siendo su espíritu explosivo. Dominar la soberbia no es fácil de resolver. Si pudiera pensar que Tabasco lo necesita con todo su sistema neurológico perfectamente sincronizado, podría tener esa oportunidad que solo una vez en la vida se tiene.

Por lo que respecta al médico Jaime Mier y Terán, necesita redoblar esfuerzos más allá de la elementalidad de su atmósfera de campaña. Pretender alcanzar la cima de la política tabasqueña con pura imagen, no es cualquier cosa.

Y Juan Manuel Fócil necesita recorrer -en reversa- el camino que abruptamente lo sacó de la jugada, pensando que con la influencia que tenía, que quizá tenga aún, le alcance para agenciarse la candidatura a la gubernatura…

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