México, un horrendo país de putas

La revolución de 1910 tuvo líderes de inapreciable valor. Cuando el dictador Díaz se negaba a dejar el poder, por todo México surgieron líderes de una estatura gigantesca. Ellos enfrentaron las bayonetas del déspota.

Quedaron en el monte y en los llanos más de un millón de muertos. Era mejor morir así que medrar en una sociedad donde el jodido no tenía ninguna razón para seguir vivo. Pero no sirvió de nada correr al dictador. De la “dicta-dura” desembocamos en la “dicta-blanda”. México quedó en manos de los  especuladores.

Cuando terminó la guerra, los del PRI forjaron, con una inusual perversidad, un pobre país de putas. En la actualidad, todo en México se vende, se alquila o se presta. El honor dejó de serlo desde hace 87 años. Esa orgullosa identidad que nos hacía sentir ufanos de pertenecer a un país con historia, ya no existe. O se vende o se compra. Ya nos olvidamos que tenemos historia.

Y las sociedades que olvidan su historia, irremisiblemente, seguirán cometiendo los mismos errores. México es un país de payasos, saltimbanquis y como ya le dije antes, de putas. Aquí todo tiene un precio: las plazas de maestros; las plazas en el STPRM; las candidaturas para diputados o senadores. La política ya no une a los mexicanos, porque nuestros políticos olvidaron su significado.

El único General del ejército del que nos sentimos orgullosos, es don Lázaro Cárdenas. Cuando fue necesario sólo tuvo que arengar a los jodidos y estos lo respaldaron de inmediato vendiendo su propia pobreza. Rescató el petróleo, solo para que 79 años después, los herederos del profesor lo regresaron -en bandeja de plata- a los extranjeros.

¿Y qué hay ahora en las calles de México? 56 millones de desempleados, miles de “traga-fuego”, payasos, “chalanes” de albañil, “limpia-parabrisas”, vendedores de ilusión,  “vende-chicles” pero –sobre todo- un gran contingente de putas.

Hay ciudades que alguna vez fueron prósperas y hoy sólo son ciudades fantasma. Doy tres ejemplos: ciudad Madero sobrevive porque a su lado pernocta su arrogante media hermana, Tampico. Pero hay otras que no están corriendo la misma suerte. Poza Rica, en Veracruz, es una muerta en vida. Y a Ciudad del Carmen, Campeche, los tecnócratas del PRI la dejaron prácticamente sin calzones y sin sustento. Ahí, ni las putas quieren vivir (No hay cacao, alegan)…

1 Comentarios

  1. Realmente dwnigrante la situación actual. Sigamos mantwniendo a la bola de póliticos párasitos, principalmente los plurinominales que les cae del cielo.

Deja un comentario

Tu correo no será publicado.


*