El piloto que rescató un avión en picada

Una gran parte de la sociedad tabasqueña tiene sus fobias hacia el gobierno de Arturo Núñez. Y se explica. Nadie te va a perdonar que le hayas quitado la caja de caudales, misma que maniobraste como te dio la gana durante 85 años.

A su llegada al poder, lógico, miles de esos ardidos (entre burócratas, empresarios, medio-empresarios, comisionistas y toda laya de buhoneros con empresas de portafolio), se quedaron sin ingresos y han intentado por todos lados vengarse. Pero –desgraciadamente- no tienen razón. En todo caso son malos perdedores.

Pero a la hora de hacer el análisis del Quinto informe de trabajo “nuñista”, Arturo se mostró duramente autocrítico con éste. No sabíamos pero ahora lo sabemos, expresó que estaba cumpliendo el 80 por ciento de sus compromisos de campaña. Quizá ahí faltó más énfasis para que la perrada entendiéramos. Porque -¿sabe usted?- a los tabasqueños, si no nos repiten algo, lo olvidamos fácilmente.

TENEMOS –por ejemplo- fundada esperanza que nadie quedará sin justo castigo en el 2018. Que todos esos rufiancetes (as) en los municipios sean refundidos en el fresco bote por “ratas”. Sólo así los tabasqueños sentirán que todo esto va en serio, y que la corrupción será un renglón duramente castigado para que los indecentes no tengan cabida en Tabasco.

EN ALGÚN comentario que hizo este su servidor ayer lunes en la cadena NSS, esgrimía la parábola del piloto hábil que fue Núñez a la hora que los priistas lo dejaron asumir el poder. Porque –déjeme decirle- no se lo entregaron, lo dejaron botado con un avión repleto de tabasqueños. Si no es por la habilidad de Arturo Núñez, el avión se hubiera hecho añicos.

Felizmente, Arturo pudo enderezar esa nave sin piloto y prácticamente sin combustible y ésta retomó su ruta de vuelo. Obviamente, los priistas ya olvidaron que ellos fueron los culpables de dejar todo en el caos. Afortunadamente, Núñez fue tenazmente responsable y esto sigue adelante, aunque chillen los agoreros del desastre…

NOTABENE: Ayer lunes 13 de noviembre, reapareció como columnista el “brodie”  Mario Ibarra Lizárraga, en las páginas del diario “Rumbo Nuevo”. El espacio se llama “MASCARRIEL”. Es claro que sus comentarios traen esa sabrosa mezcla que proporcionan la sabiduría, la relación con los enterados y el humor político. Me parece que nuestro periodismo recupera a uno de sus mejores analistas…

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