Sostener el avión volando, es la epopeya

Los elogios serán siempre parte sustancial en un informe de gobierno. Pero eso no ayuda a analizar el trabajo de un gobernador, en este caso, Arturo Núñez.  Me quedo entonces con su autocrítica.

A pesar –dijo- que la caída de los precios del petróleo, han creado crisis que hemos tenido que ir resolviendo paso a paso y con una austeridad y disciplina financiera muy rigurosas, finalmente, digo, ese es un triunfo aquí y en China.  Dentro de esa austeridad hay sin embargo buenas noticias porque se ha podido reestructurar la deuda pública y hay un esfuerzo recaudatorio “ágil y eficiente”.

Puede esto pasar como un comentario más, pero habría que ir a los resultados finales de las finanzas de Tabasco. Si no hubiera habido esta disciplina financiera, las empresas Moody´s y Fitch Ratings no avalaran nuestra economía, con todo y la “sequía” que a veces nos hace ver la vida más difícil de  lo que es.

Dije la semana pasada en uno de mis comentarios para NSS, que tres debacles habían caído sobre Tabasco: una, la inundación de 1999; dos, la inundación de 2007 y, tres, la caída de los precios del petróleo en el 2012. Pero algo más tuvo que sortear el gobierno de Arturo Núñez: el saqueo del último gobierno del PRI en la entidad.

Si tu sacas de Tabasco diez mil millones de pesos en efectivo, la economía de cualquier estado del país se tambalea. Núñez, se comportó a la altura, a la hora de repartir los panes y los peces. “A ver Víctor (Lamoyi, al principio de su administración), ¿cuántos pescados y cuántos panes dejaron los que se fueron?”…

Lamoyi en aquel tiempo hizo el recuento que le pidieron y con esas tristes herencias, la economía de Tabasco empezó a funcionar. Los críticos de Arturo  sin embargo, se encabronan porque, dicen, “que no hay avances”. Obviamente, no recuerdan estos críticos que ellos venían de formar parte de esa administración fallida pero querían seguir “mamando”.

Arturo Núñez, hombre de inteligencia, sólo tuvo que jalar por el sentido común para enderezar un avión que venía a cinco mil kilómetros por hora a estrellarse con más de dos millones de tabasqueños adentro. Suavemente, Núñez enderezó la nave y la sostuvo (la sigue sosteniendo) a “cara de cabrón”,  funcionando y sin que se le caiga.

Y si además dice que hay inversión privada que funciona dentro de la crisis, hombre, es tiempo de aplaudir, si no a rabiar, si lo justo porque un gobierno que tuvo tres debacles naturales y una provocada, hombre, hasta el más pendejo entiende que Arturo está realizando un trabajo positivamente excepcional…

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