Abecedario de Eduardo del Río, Rius

CIUDAD DE MÉXICO, 08AGOSTO2017.- El gobierno del Estado de Morelos confirmó el fallecimiento de el caricaturista Eduardo del Río, "Rius" (1934-2017), a los 83 años de edad. En la imagen el caricaturista durante la inauguración de la exposición "Rius para principiantes" en el Museo del Estanquillo en 2014. FOTO: ARCHIVO / IVÁN STEPHENS /CUARTOSCURO.COM

Abel Quezada. Fue uno de mis maestros. Él empezó a hacer caricaturas cinco años antes que yo y, en cierta forma, con su manera de ser rompió con lo anterior. El Chango Cabral, Feyre y Díaz Bernal se basaban en un dibujo muy elaborado, con humor, pero no con el desenfado ni el pitorreo que Quezada empezó a tirarles a los políticos, a la gente de la iglesia, a los poderosos. Cuando comencé a dibujar cartones en el periódico Ovaciones, pedían que mi trabajo se pareciera al de Quezada, dado que yo lo había reemplazado; sin embargo, poco a poco me fui liberando de esa influencia, no porque la considerara mala sino porque necesitaba tener un estilo propio.

Burocratizar. Confieso que al estar retirado del diarismo, me han dado ganas de volver, pero me aguanto. La caricatura política es divertida y, a la vez, limitada, su vida es corta: es flor de un día. La vida de un cartonista político debería reducirse a siete años, porque después uno repite fórmulas y se corre el riesgo de burocratizar a la caricatura.

Caricaturista. El caricaturista plantea los problemas desde otra óptica, con sentido del humor. Y el humor es algo que a los políticos no les gusta porque ellos son las víctimas. Siempre el director del periódico ve al caricaturista como si fuera un espía, un enemigo de sus intereses. Nosotros no podemos darnos el lujo de disfrazar las mentadas como lo hacen los editorialistas; el mensaje de la caricatura va más directo, por eso es tan temido: al cartonista tienen que andarle echando la bendición para que no haga de las suyas.

Díaz Ordaz.  Nunca he tratado de acercarme al poder; sin embargo, cuando se han visto afectadas las figuras presidenciales por mi trabajo, han reaccionado de forma violenta como cuando ocurrió con Díaz Ordaz.  Esto sucedió en el tiempo que hacíamos Helio Flores, Naranjo y yo la revista La garrapata; ahí criticábamos al Ejército, al Presidente, y entonces se fueron contra mí, me secuestraron y fui sometido a un intento de fusilamiento. Los gobiernos priístas que siguieron fueron un poco más inteligentes o más cínicos, por lo menos ya no tuve problemas con ellos.

El Chamuco. Cuando colaboraba en El Chamuco nos metíamos con Salinas de Gortari, con Zedillo, y lo hacíamos de manera feroz. Yo esperaba una respuesta fuerte del gobierno, pero por suerte no pasó nada.

Francotirador.  Después del 68 comprendí que soy apartidista, desde mi trinchera apoyo únicamente a las causas que considero positivas: soy francotirador.

Gobernantes. Los gobernantes se han reído tanto de nosotros que ahora nos toca reírnos de ellos, ahí radica nuestra única posibilidad de venganza.

Heberto Castillo. El caricaturista, en general el periodista crítico, no debe pertenecer a ningún partido político porque eso lo ataría en el momento de ejercer la crítica. Confieso que hubo un tiempo en que pertenecí al Partido Comunista, pero con la infortunada invasión a Checoslovaquia me alejé del socialismo. Después ya no he militado en ninguna otra organización política; cuando Heberto Castillo hizo el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) le ayudé mucho, también estuve haciéndoles trabajos al PRD, pero sin formar parte de sus filas.

Ironía. Mi consigna ha sido ver la vida con ironía, la risa ha sido mi amiga siempre.

Jaja. De niño me dedicaba a copiar historietas de futbol. Luego en el seminario hacía dibujos para el periódico mural; en fin, dibujaba babosadas. Después de que salí del seminario, entré a trabajar a una funeraria, era el encargado de los teléfonos y las ambulancias y literalmente tenía muchos tiempos muertos. Un día estaba dibujando junto al teléfono y me vio el director de la revista Jaja que se publicaba en Excélsior; el señor me dio su tarjeta y me dijo que cuando se me ocurrieran chistes se los llevara. Una semana después comencé a publicar mis caricaturas.

Kilos. La vida me ha enseñado que no es bueno tener kilos extra, así tendré mejor salud.

Libros. He preferido otros medios para manifestar el humor. A través de los años me encontré con la historieta y así empecé a hacer libros que, si tienen suerte, a veces la gente los lee. Me di cuenta que en los libros podía ampliar más un tema, darle mayor información al lector y, sobre todo, brindarle más posibilidades de reacción de parte suya.

Madre. A los políticos, en medio del cinismo, ya no les importa que uno les miente la madre.

Naturismo. Uno de los libros que más satisfacciones me ha dado es La panza es primero. Cuando se publicó sólo había un restaurante vegetariano en México, estaba en la calle de Madero, lo visitaban priístas de la vieja guardia. A raíz de ese libro y de otros más, se creó casi una industria del naturismo. Hoy en muchas de las estaciones del metro hay una tienda naturista, actualmente por todo el país existen restaurantes vegetarianos y hubo gente que cambió de hábitos alimenticios por culpa mía.

Orgullo. Mi orgullo es haber maleducado a varias generaciones de mexicanos en diversas materias. Soy maestro sin aula, especialista en los albures. Mis primeros dibujos los hice en las sábanas, se me salía la pipí y parece que me quedaban bonitos esos trazos.

Políticos. Son cínicos. Pienso, por ejemplo, en Fidel Velázquez (presumía y coleccionaba las caricaturas que le hacía); no es que tuviera humor sino que era cínico. Eso ha pasado con los políticos, aceptan las críticas, pero no las toman en cuenta. Hay un alto grado de cinismo en la clase política.

Revolución cubana. Yo publiqué Cuba para principiantes y años después Lástima de Cuba. Lo que pasó fue que la Revolución cubana se vino abajo muy pronto. En Cuba ha pesado mucho la falta de libertades. Llegó un momento en que me sentí cómplice de las barbaridades que se estaban cometiendo en Cuba, por eso dije: Yo aquí pinto mi raya. El peor bloqueo lo ha impuesto el propio gobierno que no les permite tener acceso a otra prensa que no sea la pagada por ellos mismos.

Socialismo. Creo que mi desencanto del socialismo y mis cambios de hábitos alimenticios se dieron de forma paralela. Ambos fueron en favor de la salud, por supuesto.

Temas. Creo que mis otros compañeros caricaturistas y yo hemos hecho una crítica a muchos personajes de la vida política de nuestro país, pero hay un tema que no se ha abordado con humor: el Ejército. Considero que sigue siendo un tema tabú, se deberían de lanzar críticas abiertamente a los crímenes y represiones que han llevado a cabo, sobre todo, con los indígenas.

Vicente Fox.  Los gobiernos panistas se parecen mucho a los priístas, están más alineados con la religión y a la derecha, pero en realidad son lo mismo, no hay gran cambio. Lo que sí es cierto es que Fox daba siempre mucho tema para ironizar, bueno también Peña Nieto. Fox y su gente dieron mucho tema de qué hablar en la prensa y eso me servía de inspiración. Resulta increíble ver la cantidad de pendejadas que cometía y comete el gobierno. Hay un montón de cosas qué comentar, creo que los que están sufriendo más son los editorialistas.

Y no dejo de asombrarme que soy un milagro con patas porque siendo comunista, ateo, vegetariano, filatelista y un poco misógino, aún sigo vivo.

Zaz. Una vez Carlos Monsiváis dijo que había tres secretarías de educación: la SEP, Televisa y Rius. ¡Zaz! Creo que Monsiváis abusó un poco de la descripción. Lo que sí es cierto es que con mi trabajo promuevo otro tipo de educación. Y debo reconocer que siempre he estado en contra de la información oficial, he aportado otro punto de vista. Mi propósito fue crear un poco de conciencia entre la gente, en algunos aspectos he pretendido cambiar su manera de actuar, de comer y de pensar.

Mary Carmen Sánchez Ambriz
Periodista cultural, ensayista y editora freelance.

 

Revista Nexos

Deja un comentario

Tu correo no será publicado.


*