Oaxaca de ¡fiesta!

A mi primogénita Lorena por su cumpleaños

“La gente tiene que cultivarse en el sosiego de canto y baile para poder orientar sus decisiones en favor de una actuación más colectiva, de protección de nuestro hábitat, para construir y reconstruir una civilización cada vez más solidaria y compasiva” Manolo

A pesar de los augurios de parte de la sección XXII del magisterio de impedir la celebración del primer lunes de la Guelaguetza, quienes no tienen nombre por no decir la definición adecuada para respetarle a usted ínclito lector, que no acostumbra este observador a emitir palabras soeces en lo que plasmo, y que desde luego aprovecho una vez más la ocasión para reiterar que no le den rienda suelta a las redes sociales en los “memes” de desprestigio contra nuestras tradiciones, y utilicen problemas políticos de índole social, porque denota pequeñez de miras de quienes las proliferan y lo grave que las asimilan como una certeza, cuando que está visto el gobernante está poniendo su empeño en enderezar los entuertos de toda índole y a pesar de ello se escuchan voces contra su labor de diálogo, pero con energía, confundidos los ciudadanos que es un incipiente aprendiz de la política, cuando que “lo visto no es juzgado”, tiene oficio para el cargo que desempeña.

Una prueba de ácido fue superada con la celebración de la 1ª presentación de nuestra magno acto musical, que desde muy temprano, muchos oaxaqueños (me incluyo) con alegría nos dirigimos al Cerro del Fortín para presenciarlo, con un orden en la logística, que hasta las sillas de los funcionarios estaban etiquetadas en el palco oficial, con un lleno total en el auditorio, llegó el titular del Ejecutivo con su carismática consorte Ivette, dando inicio a la anhelada festividad, presidida por la Diosa Centéotl.

Abriéndose el abanico de bailables con el de las chinas oaxaqueñas, inmerso en el olor al copal y poleo, que le da un sentido místico a esta hermosa y excepcional unión de amistad, siempre vinculantes a un ambiente más hermanado, dando lecciones de cultura de coexistencia.

No faltando la delegación de Tlaxiaco (el París chiquito) para emitir “La canción Mixteca” del maestro José López Alavez, que siempre nos hace vibrar la nostalgia por nuestra tierra bella que nacimos y (volvería a nacer si de elección se tratase, este relator) ondeando los sombreros el gobernador  e invitados como asistentes en general que la dan un toque mágico a esta poética canción, así cada delegación como es la costumbre y fin de la Guelaguetza consistente en regalar sus frutos tanto de las siembras que sus regiones producen como panes, artesanías, que en esta vez, un gobernador caminó entre los pasillos laterales para entregar personalmente a los asistentes ofrendas y arrojar a otros lo que causó grata sensación de ver su sencillez y que varios aprovecharon para tomarse una foto con él.

Inmersos en una mañana de clima templado con un cielo clásico de Oaxaca, azul como el mar con nubes como si estuviesen acostadas sobre las montañas, para acompañar a la Ciudad en su esplendor reencuentro de sus etnias, con mujeres y hombres, ataviados con bellas prendas multicolores como la región de Tuxtepec, cuyos vestidos denotan alegría como la misma canción “Flor de Piña” que es un deleite de júbilo escucharla como verla.

Recibió el autor cantautor Chuy Rasgado de parte de la delegación de Asunción Ixtaltepec, un homenaje post mortem que volvió a prenderse de entusiasmo el público, con su conocida canción “Naila” y con orgullo se escuchó el grito: ¡Viva Oaxaca! Que nos sentimos contentos de volver a deleitarnos de esta inigualable celebración en su género que pasos a pasos musicales iba transcurriendo la mañana para llegar el medio día siempre con algarabía.

Subsiguientemente, se comprueba que es fundamental interactuar de otra forma, con un lenguaje más auténtico y cercano, ya que todo ser humano está llamado a entenderse y a ser comprendido por su análogo. Por tanto, así como lo comprende Alejandro Murat  extender puentes y la mano a tantos excluidos del sistema. Urge sacarlos de su tristeza, abrazarlos, y hacerles sentir que otro mundo más justo es posible.

Conviene reconsiderar que la mística auténtica es manantial armónico y no fuente de absurdas batallas, poniéndose cada uno de los seres humanos al servicio de los demás para sentirse cuando menos más libre, algo tan sublime como la distintiva humanidad, sabiendo que sólo así se puede favorecer una mejor convivencia y lograr, de esta manera, superar el aluvión de dificultades que soportamos a diario. Los pueblos alzados en contiendas jamás alcanzarán prosperidad alguna. Ergo, hemos disfrutado la fiesta, la gran fiesta, la que se arma de afectos y canciones, la que remata al final de un tramo, enciende los ánimos e inyectan vitalidad para el 2º Lunes del Cerro, porque está Oaxaca de ¡fiesta!
Jugadas de la Vida.

CaSa el esplendoroso rescate de la  ex hacienda de San Agustín Etla, fue a instancias del maestro pintor Francisco Toledo y apoyado por el entonces gobernador de Oaxaca José Murat en el año 2000.

Agradezco lectura y opinión a este artículo “Festivo” al correo: ldojuanmanuel@hotmail.com

Twitter: @ldojuanmanuel