Se ha cumplido un año de la fecha límite para implementar el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP) en el país; y durante las últimas semanas los detractores se han encargado de dar declaraciones acerca de los errores y omisiones del sistema. 

Debatir la eficiencia del NSJP no puede ser tomado a la ligera y antes de sumarse a la lista de los detractores o hacer caso de notas amarillistas que solo contribuyen a la desinformación, debemos analizar ciertos puntos. 

El NSJP es un sistema donde la presunción de inocencia se sobrepone y respeta, obligando al MP a iniciar investigaciones y sobre todo a “hacer” investigaciones, el “aquí te pillo y aquí te encierro” ya no es viable; por si fuera poco los plazos establecidos para llevar a cabo las audiencias evitan que los procesos se conviertan en años de espera y la prisión preventiva ya no es equivalente a pasar meses en reclusión en lo que “investigan” la posible participación del imputado en un crimen. 

Cuando leemos notas en que policías, MP y gobernadores (Mancera ha iniciado una campaña desde la CONAGO) se quejan del sistema, debemos considerar que existen muchos factores de por medio, entre ellos el desinterés de algunos servidores que no quieren capacitarse y la falta de iniciativa para iniciar una investigación; porque como dice Gabriela Ortiz, una de las especialistas en el NSJP, “es más fácil atrapar al carterista que hacer una investigación para atrapar a los secuestradores y capos del crimen organizado”. Factores como la incapacidad de los gobiernos para dotar al poder judicial de instalaciones dignas e invertir mayores recursos en su capacitación, mejoras de las condiciones de trabajo y contratación de más personal, es un factor que también debemos considerar, así como la siempre entrañable corrupción.

Contribuir a disminuir la población de los reclusorios es parte fundamental del NSJP, y para ello hace uso de mecanismos de justicia restaurativa. Así la mediación, conciliación y las juntas restaurativas, permiten la resolución de conflictos sin tener que llegar a un juicio, lo cual evita procesos que muchas veces pueden ser tediosos e invasivos para ambas partes y al mismo tiempo formulan soluciones que satisfacen a la parte afectada (ojo, la justicia restaurativa no aplica en todos los casos)

Seguramente los ataques al nuevo sistema se mantendrán durante los próximos meses, es más fácil culparlo que aceptar responsabilidades. Aunque la reforma se publicó en 2008, existen estados en el país que no implementaron el sistema hasta 2016, meses antes de que el plazo para su aplicación expirara.

Así que muchas de las personas que intervienen en los procesos de justicia, se encuentran ante un nuevo paradigma que los obliga a replantearse y reforma sus mecanismos y “formas” de hacer las cosas. Adaptarse no es fácil, por el contrario, todo cambio trae consigo algunos problemas; lo dijo hace unos meses un magistrado “estamos en una curva de aprendizaje”, por ello los errores y resistencias.

Y aunque gobernadores e incluso algunos legisladores, se empeñen en impulsar “contrareformas”, estas pueden no ser la mejor opción ante un México cuyas instituciones requieren recuperar la confianza ciudadana. Un incremento en la población carcelaria, no es indicador de que vivamos en una ciudad, estado o país más seguro. Por otra parte, la falta de denuncia por parte de la población, también contribuye a mantener indicadores de seguridad en lugares donde la violencia se incrementa día a día.

El problema no es el NSJP, sino la falta de voluntad de los gobernadores, quienes prefieren culpar al sistema antes que admitir que han sido los gobiernos estatales los que, coludidos con el crimen organizado o renuentes a invertir en la implementación del sistema, prefieren volver a las viejas prácticas antes que darle una oportunidad a un sistema que tiene poco tiempo de haberse implementado.

Antes de atacar o contribuir a la desinformación deberíamos conocer cómo opera el Nuevo Sistema de Justicia Penal, sus alcances y sus bondades. Y de paso, cuestionar al Poder Judicial en cada estado, ¿capacitaron a todos los servidores?, ¿quién los capacitó?, ¿evaluaron?
¡Que no nos engañen!

Elizabeth Castro
@lyzpc