Opinion Nacional

Acuerdo de París

Reforma / JAQUE MATE / Sergio Sarmiento

 

“El impacto en el clima de todas las promesas de París… es minúsculo”. Bjorn Lomborg

A los países signatarios del Acuerdo de París para el Cambio Climático les faltan 40 mil millones de dólares anuales para cumplir con sus compromisos. El documento, adoptado por consenso el 12 de diciembre de 2015 al concluir la 21ª conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, consideraba que los países desarrollados deberían aportar 100 mil millones de dólares cada año para ayudar a los países pobres a reducir sus emisiones de contaminantes. El dinero, sin embargo, simplemente no está apareciendo. Sólo 60 mil millones han sido comprometidos hasta este momento, pero mucho de este dinero ha sido simplemente trasladado de otros programas de ayuda a los países pobres (Financial Times).

No hay ninguna seguridad de que el dinero termine por reunirse. Este 10 de abril concluyó en Roma una reunión de dos días de los ministros de energía del G7 que no tuvo el tradicional comunicado conjunto final. Rick Perry, el secretario de Energía estadou-nidense, declaró que el gobierno de Donald Trump está revisando las políticas de Washington sobre el cambio climático. Si se considera el escepticismo de Perry y de otros miembros del gabinete sobre este fenómeno, no debería sorprendernos que Washington decida salirse del Acuerdo de París.

Hay quien considera esta posible decisión como una tragedia. Muchos políticos de países desarrollados ya se frotaban las manos en anticipación a los 100 mil millones de dólares anuales prometidos en París. Otros sinceramente piensan que el acuerdo era la única forma de detener un proceso de calentamiento global que destruiría al planeta.

La verdad es muy diferente. El calentamiento global es una realidad científicamente probada. Todo parece indicar, además, que es consecuencia de los gases emitidos a la atmósfera por la actividad humana. El problema es real, al contrario de lo que han expresado en el pasado Trump y algunos de sus colaboradores y simpatizantes. Pero pretender que el Acuerdo de París es la solución es tan miope como negar el calentamiento global.

El de París es un acuerdo de políticos para beneficiar a los políticos. Si bien los gobiernos del mundo lo festejaron en su momento como un gran triunfo, la verdad es que el acuerdo nunca fue siquiera una aproximación a la solución del problema.

Los negociadores afirmaron que el acuerdo implicaría un enorme sacrificio, pero que permitiría limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados Celsius sobre los niveles preindustriales. Sin embargo, aun si se aplicaran todos los compromisos para el año 2030, la reducción en el calentamiento global sería de sólo 0.048 grados para el 2100. En ningún caso se podrá evitar que la temperatura suba más de 2 grados. Tanto con el Acuerdo de París como sin él la temperatura subirá 4.6 grados para el año 2100, según proyecciones incluidas en una investigación revisada por pares del doctor Bjorn Lomborg publicada en 2015 en Global Policy Journal (lomborg.com).

Ésta es la realidad, aunque resulte incómoda. El Acuerdo de París es más un esquema político para obtener un fondo de 100 mil millones de dólares anuales que generará inevitablemente corrupción que un esquema inteligente para enfrentar un problema ambiental. Para combatir el cambio climático se requieren políticas que reduzcan las emisiones de gases sin producir un aumento a la pobreza. No se trata de regalar más dinero a los políticos.

· DESCUENTOS

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está llevando a cabo su anual remate de libros en el Auditorio Nacional, el cual resulta atractivo para quienes buscan volúmenes de mejor precio. Lo paradójico es que tenemos una ley que prohíbe descuentos en libros nuevos. Nuestros políticos no quieren que la gente lea.

@SergioSarmiento