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Jóvenes en situación de pobreza, los más vulnerables ante la tortura en México

En México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, indica un análisis del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad; el estudio señala a las instituciones que con más frecuencia están involucradas con este tipo de actos.

En México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, como un método de investigación, indica un estudio del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI).

El Colectivo elaboró su informe a partir de dictámenes médico psicológicos realizados por peritos independientes a 50 víctimas de tortura, con el que identificaron patrones en las formas de detención, y en los métodos físicos y psicológicos con que algunas autoridades mexicanas practican estos actos.

A continuación te presentamos algunos de los principales resultados de este estudio:

Criminalización de la pobreza y las juventudes

De acuerdo con el reporte, 8 de cada 10 personas víctimas de actos de tortura en el país son hombres.

Los dictámenes analizados por el CCTI determinaron que el rango de edad al momento de los actos de tortura va de los 16 a los 54 años, siendo el principal rango de edad el de entre los 19 y 31 años.

Los peritos independientes explican que existe una “criminalización de la pobreza y las juventudes”, ya que la mayoría de los casos se dan en contra de población joven y en edad productiva, cuya condición económica y social es de pobreza.

Policías y procuradurías, principales agresores

En cuanto a las dependencias que más frecuentemente están involucradas en las detenciones y actos de tortura, están en primer lugar las policías estatales, con un 42% de los casos.

En segundo lugar, las autoridades de las Procuradurías locales, con 22% de los casos. En tercer lugar se encuentra la policía preventiva, con el 15%.

A estas instituciones las sigue el Ejército, con 10% de casos, y la Marina con un 5%.

De acuerdo con el análisis del CCTI, las 50 personas a quienes peritos independientes aplicaron el Protocolo de Estambul declararon que las detenciones de las que fueron víctimas fueron arbitrarias, sin una orden de aprehensión en su contra.

De estas detenciones, el 40.82% fueron realizadas por elementos uniformados con identificación; el 34.69% se realizaron por personal vestido de civil; el 16% por parte de uniformados sin identificación; el 6.12% por personas uniformadas con identificación y otros vestidos de civil; el 2.04% por personas de civil y uniforme sin identificación.

Lugares de detención y delitos imputados

La mayoría (57.14%) de las detenciones se realizaron en la vía pública. Otros lugares donde se reportaron fueron en el domicilio de las víctimas (30.61%), la agencia del Ministerio Público (2.04%) y en hoteles (10.20%).

Con este informe pretendemos abonar a la denuncia de que en México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, privilegiada como un método de investigación.

El estado donde encontraron más casos de tortura fue Chiapas (22.45%), Tlaxcala (16.33%), Estado de México, Chihuahua y Baja California Norte (8.16%).

También se registraron casos en Campeche y Querétaro (8.16%), Guerrero y Veracruz (6.12%), así como en Sinaloa, Quintana Roo, Oaxaca, Morelos y Coahuila (2.04%).

En el 35% de los casos, los detenidos fueron acusados de secuestro. Otros delitos por los que comúnmente detienen a las víctimas de tortura son delincuencia organizada (25%), delitos contra el ejercicio legítimo de autoridad (10%), homicidio (10%), robo de casa habitación (5%), portación, fabricación y venta de armas (5%), así como robo de vehículos y abuso sexual.

Sobre esto, el informe resalta que los “presuntos culpables permitieron cubrir cifras y una cuota de detenidos por estos delitos”.

El 71% de los casos de tortura se cometieron sin arraigo. El otro 29% se realizó con las víctimas en arraigo.

Métodos de tortura

“Lo más común es que los agentes que realizan la detención agredan con golpes o patadas con las botas”, documentó el CCTI.

Otros métodos utilizados, según el reporte, es el uso de artefactos para dar toques eléctricos, y de bolsas de plástico para provocar asfixia en las víctimas, los golpes con la culata de las armas, así como el uso de las mismas para amenazar o simular ejecuciones.

Las esposas, cintas, vendas o toallas son empleadas comúnmente para causar heridas o poner al detenido en posiciones forzadas, mientras se le propinan golpes por todo el cuerpo.

En más de la mitad de las detenciones en las que se practicó tortura (58.3%), las víctimas fueron presentadas ante los medios de comunicación antes que ante las autoridades para conocer su estatus legal.

Procuraduría: Juez y parte

Un rasgo común en los casos de tortura que dictaminaron los peritos independientes es que, cuando la Procuraduría empleó el Protocolo de Estambul para identificar si los detenidos fueron torturados o no, los resultados dieron negativo.

La razón por la que esos fueron los resultados es porque los médicos y psicólogos de las procuradurías no registran correctamente el estado de los detenidos cuando practican los exámenes correspondientes. Ahí radica la importancia de que existan peritajes independientes que puedan dictaminar nuevamente los casos y señalar las irregularidades cometidas por las autoridades.

Ante este panorama, el CCTI señaló que “el gobierno mexicano tiene una oportunidad para mostrar interés en la erradicación de la tortura”, por lo que exigen al Congreso aprobar una Ley General Contra la Tortura, apegada a los estándares internacionales.

Animal Político