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Frente a Trump hay que gritar “¡Viva México, cabrones!”: Felipe González

CALI, Colombia (apro).- El expresidente español Felipe González cree que al mandatario mexicano Enrique Peña Nieto “le falta claridad” en la defensa de los intereses de su país y de sus ciudadanos frente a las agresiones del gobernante estadunidense Donald Trump.

En declaraciones a Apro en esta ciudad colombiana, González dice que “no se trata de ser apaciguado o macho alfa ante a Trump”, sino de ser “claro y contundente”.

Y Peña Nieto, asegura el expresidente del gobierno español, “no ha sido ni claro ni contundente”.

Peña Nieto, subraya, “tendría que decir con toda claridad: vamos a defender los intereses de cada mexicano”.

–¿Y Peña Nieto no lo está haciendo? –se le pregunta.

–Yo creo –dice– que eso no se está expresando con claridad. No soy capaz de decir ‘se está haciendo o no’. Yo creo que no se está expresando con claridad. Pero es que tampoco veo voces más allá de México que lo expresen con claridad.

–Es evidente que ningún presidente latinoamericano lo expresa con claridad, pero Peña Nieto, a pesar de que los mexicanos son los inmigrantes más amenazados por Trump, tampoco lo hace. ¿Es a él a quien le correspondería asumir una posición de defensa más clara?

–¿A Peña Nieto? No –dice González–. Para mí, en el sentido positivo, esto va más allá de eso. A México lo define y lo identifica un maravilloso dicho que es: “¡Viva México, cabrones!”. Eso es lo que de verdad define a México. No quién lo gobierne.

–¿Y ese “¡Viva México cabrones!” lo está haciendo valer el gobierno mexicano?

–Falta claridad. No es un mensaje claro, es lo que faltaría. Hay que defender la dignidad, hay que defender los intereses de los mexicanos uno a uno, estén donde estén, con claridad. Es lo que faltaría.

La guayabera caqui de Felipe González no se arruga. El expresidente español habla como jarocho, comiéndose las ‘eses’. Es sevillano, del sur de España, y así hablan por allá, un poco como jarochos, como acubanados. Vino a Cali a asumir como garante internacional de los acuerdos de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) junto con su colega uruguayo Pepe Mujica.

–¿Usted piensa que Peña Nieto calculó que Trump no cumpliría sus promesas de campaña? –se le pregunta a González.

–Siempre hubo la esperanza de que Trump no iba a hacer lo que dijo que iba a hacer. Primero, cuando hizo la campaña, cuando no se pensó que iba a ganar. Pero ganó. Y en la toma de posesión quedó clarísimo que ningún antiamericano fanático hubiera descrito a Estados Unidos como lo describió él, como un país cerrado, volcado en sí mismo.

–¿El problema es Trump o es la manera en que los gobernantes reaccionan frente a él? La sensación general es que todos le tienen miedo. Nicolás Maduro (presidente de Venezuela), que tanto fustigó a Barack Obama, no se atreve a cuestionar a Trump. ¿Los presidentes latinoamericanos le tienen miedo?

–Es que Trump no tiene un programa, tiene pulsiones. No conoce la realidad sobre lo que gobierna, o solo conoce una parte, y menos conoce la realidad del mundo. Por tanto, va a seguir intentando hacer lo que dice que va a hacer. El primer perjudicado va a ser Estados Unidos. El segundo perjudicado va a ser América Latina, y luego Europa, claramente.

–Pero su enemigo favorito es México…

–Trump ha tomado a México como chivo expiatorio, es cierto –dice Felipe González–, pero en realidad esa capacidad de insultar y de menospreciar a México es un insulto y un menosprecio a todo lo que en Estados Unidos es hispano, que es mucho. La minoría racial hispana es cada vez más importante, y es obvio que cuando Trump habla de México, mete a El Salvador, a Centroamérica y a Colombia en el mismo paquete. Insulta a toda Latinoamérica.

–Pero Latinoamérica está pasmada, a la defensiva.

–A mí me preocupa –dice González– que frente a una personalidad como la de Trump siempre hay dos actitudes básicas que ya hemos conocido históricamente. Una es de apaciguamiento y otra es de aprovechamiento. El apaciguamiento ya lo practicó (Neville) Chamberlain (el primer ministro inglés entre 1937 y 1940) con Hitler, y no sirvió mucho, y el aprovechamiento es hacer de macho alfa.

–¿México tendría que responder igual, como macho alfa?

–Una opción es que hay un macho alfa en Estado Unidos y que hay que aprovecharse de eso, como trata de hacer Marine Le Penn en Francia. Ni siquiera es algo ideológico, esto está más allá de las ideologías.

–¿Pero más allá de las ideologías cómo habría que responder? Es un asunto muy complicado para México, por el grado de dependencia que tiene de Estados Unidos, y para América Latina.

–Una manera de responder es ir a los nacionalismos, a las políticas excluyentes, a agitar el miedo al otro, al diferente. Pero eso es caer en una trampa. Lo que hay que hacer es asumir una posición de firmeza y de seriedad. No solo de México, sino de América Latina. Hay que decir: ‘nosotros defendemos nuestra dignidad’, y ese es el punto número uno.

–¿Y eso es lo que nos está faltando?

–Asumir claramente una posición de firmeza. Hay que defender con firmeza los intereses de los mexicanos uno a uno, estén donde estén. Esa es la manera de defender la dignidad, y hay que decirlo con toda claridad: ‘vamos a pelear por los intereses de cada mexicano’.

La guayabera caqui de Felipe González es impecable en un sentido de formalismo tropical. En Cali hace calor y el saco y la corbata no son buenos atuendos meteorológicamente hablando. La guayabera viene bien. Esta es una ciudad rodeada de cañaverales, azucarera en esencia, húmeda, tropical y muy lluviosa en esta época, por el fenómeno de La Niña.

Latinoamérica y el trópico le vienen bien a González. A ambos los conoce bien, desde hace décadas.

Cree que México y los mexicanos están en una medición de fuerzas con Trump y está convencido de que “si la pelea entre México y Estados Unidos se diera en términos de quién tiene más capacidad de sufrimiento, México gana diez a cero por knock-out”.

–¿Le parece, o es más un deseo?

–Por knock-out.

–Eso no parece a estas alturas. Cada vez que Trump suelta un tuiter contra México, el peso se devalúa un poco más…

–Cuando en Estados Unidos empiecen a fallarles las políticas a Trump y se les suba la inflación y se complique hacer que las promesas de campaña se cumplan, vamos a ver… Trump no es eterno, y México sí.

 

Proceso