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Cuatro exgóbers prófugos, tres en la cárcel y sepa Dios cuántos libres

 

Ya tenemos a dos gobernadores prófugos y con idéntico apellido. Javier y César Duarte. Uno de Veracruz y el otro de Chihuahua. Otro que se peló es el tamaulipeco Tomás Yarrington.

Los tres son del PRI. Al primero le giró orden de aprehensión la PGR. Se le persigue por crimen organizado y lavado de dinero. Al segundo se le acusa de peculado.  Al tercero lo persiguen por delitos contra la salud. Un cuarto, Eugenio Hernández, también de Tamaulipas, es buscado por la DEA: lavado de dinero.

Hay otros tres en la cárcel: el sonorense Guillermo Padrés, PAN; el tabasqueño, Andrés Granier; el quintanarroense, Mario Villanueva.

La PGR ya le puso precio a las cabezas de Duarte y Yarrington: 15 millones de pesos. Una bicoca frente a los montos que obtuvieron vía actividades ilícitas, pero ése es el tope legal para las recompensas.

Hay otros exgobernadores acusados de corrupción que se pasean libremente: Roberto Borge, Quintana Roo; Rodrigo Medina, Nuevo León. A Humberto Moreira, Coahuila, Felipe Calderón lo acusa de cobijar a Los Zetas.

Otra: un sinvergüenza llamado Enrique Tarín García, exdirector de Adquisiciones de César Duarte, se presentó ayer en San Lázaro a rendir protesta como diputado, aun cuando tiene orden de aprehensión. Es el suplente de Carlos Hermosillo, fallecido la semana pasada en un accidente automovilístico. El hombre está atrincherado en San Lázaro, en espera de un amparo, reportó ayer el portal de Excélsior.

Cuánta razón tenía Alexis de Tocqueville cuando en su ensayo La Democracia en América, escribió: “A los hombres que emprenden una carrera política les queda difícil preservar su integridad, así como realizar algún progreso sin  rebajarse a sí mismos”.

La orden de aprehensión contra César Duarte fue librada en los momentos en que el gobernador del estado, Javier Corral, enfrenta una  violenta descomposición de su estado. Matanzas entre malosos y el asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada.
Corral ha sido criticado  por jugar golf, en Sinaloa, durante un fin de semana largo, mientras en su estado corre sangre.

El gobernador panista tenía en su poder las carpetas de investigación sobre Duarte desde hace cinco meses, nos dijo el senador Patricio Martínez, exgobernador del estado. Es válido preguntar por qué se libró hasta ahora la orden de aprehensión.

¿O no?

La derrota del tándem Barbosa-Morón estaba cantada. Los órganos de gobierno del Senado reconocieron a Dolores Padierna como la coordinadora del GPPRD en la Cámara alta.
Más allá de los argumentos legaloides de los amigos de Barbosa, hubiese resultado grotesco que legisladores que renunciaron a su militancia en ese partido fuesen determinantes para elegir al jefe de la bancada del PRD en el Senado.

La Jucopo y Mesa Directiva del Senado no tuvieron más remedio que admitir la validez del resolutivo del CEN del PRD que, por mayoría calificada, resolvió remover a Barbosa de la coordinación y poner en su lugar a Padierna.

Los cinco senadores que no son del PRD —seis con Barbosa, suspendido en sus derechos partidistas— se asumieron ayer mismo como independientes. Hay quien asevera que tarde o temprano se pasarán a la bancada del PT-Morena, que encabeza Manuel Bartlett.

Otros seis legisladores que no han renunciado al partido comunicaron también su decisión de abandonar el GPPRD.

“Prevaleció la presión política sobre la razón jurídica”, dijo Barbosa, apenas se enteró del reconocimiento a Padierna. El poblano sigue con sus sueños guajiros. Anunció la integración de un “bloque legislativo” independiente, a sabiendas de que esa figura no existe en el reglamento del Senado.

Su Sancho Panza, Raúl Morón, advirtió que “esto no ha concluido, vamos a ir a un juicio de derechos”.

El optimismo que da saber que se ganó la partida —a un alto costo— llevó a Padierna a hacer declaraciones conciliatorias. A los cinco del PRD que abandonaron el grupo los invitó a reintegrarse a la bancada. A los once los convocó a integrar un frente de izquierda en el Senado.

Sabemos que los senadores del GPPRD que no son perredistas —salvo Armando Ríos Piter, que juega la carta independiente— se entrevistaron el lunes con López Obrador y que éste les dio su respaldo. Eso dio origen a la versión de que se van a incorporar posteriormente a la bancada del PT.

Sólo así pueden desplazar al PRD de la vicepresidencia de la Mesa Directiva y ocupar la presidencia del Instituto Belisario Domínguez. Nada más que el que decide es Manuel Bartlett y no Miguel Barbosa. “Ahí está el detalle”, diría el clásico Cantinflas.

La alianza de los once con López Obrador es abierta. Algunos senadores pro-Barbosa ya aparecieron en una conferencia de prensa, convocada por el PT, para dar a conocer un punto de acuerdo en el que piden que los gobiernos federal y estatal “saquen las manos” del proceso electoral en el Edomex.

Por cierto que los morenos y sus simpatizantes exPRD  acusaron directamente al Grupo “Banorte” de repartir tarjetas entre los votantes mexiquenses por instrucciones de los gobiernos federal y estatal. El senador Mario Delgado calculó en dos mil millones de pesos el monto de lo que se ha repartido: Laptops, tarjetas de débito, tinacos. “Y al ritmo que vamos, serán seis mil millones”, aseveró el exsecretario de finanzas de Ebrard.

                ARSENAL, Diario Digital

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