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¿Qué tan malo es comer comida caduca?

La fecha de vencimiento no tu jefe.
Este texto fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma dedicada a la salud.

El escenario: El sándwich de tus sueños está casi listo: El pan ha sido tostado, el tocino crepita en la sartén, y el tomate y la lechuga descansan en la cubierta de formica, con un aspecto de frescura  inconcebible. Llegas al refrigerador para tomar un poco de mayonesa —el alma de este bocadillo— pero te fijas en un hecho devastador: la fecha de caducidad expiró hace cuatro meses. Al abrirla no encuentras nada fuera de lo común; no hay olores ni colores raros. ¿Te arriesgas a morir y la untas en el pan, o te atragantas con un sándwich seco como el Sahara?

Los hechos: La fecha de vencimiento (que puede aparecer como “mejor consúmase antes de” o “úsese antes de” en la etiqueta) no está relacionada con cuán seguros son los alimentos, sólo es una indicación de cuán fresca está la comida, asegura Ben Chapman, profesor asociado y especialista en la extensión de la seguridad de los alimentos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Después de esa fecha, las texturas, colores y sabores de los alimentos podrían cambiar, pero eso no significa que la comida no sea segura de ingerir. (El único alimento en Estados Unidos que tiene una fecha de “caducidad” obligatoria es la fórmula infantil, y eso es porque los nutrientes podrían degradarse con el tiempo y no queremos que nuestros bebés se mueran de hambre).

Comer alimentos “caducos” que se ven bien no es sólo aceptable, sino que es prácticamente heroico.

Lo peor que podría suceder: Si la comida tiene moho (y no logras ver esas pequeñas esporas verdes y blancas antes de comer) es posible que los hongos microscópicos desencadenen un malestar estomacal, una reacción alérgica o un problema respiratorio. Y aunque es raro, algunos tipos de moho pueden liberar toxinas llamadas micotoxinas, que están relacionadas con la formación de cáncer. (Así que sí, no comas moho; podrías quitárselo a un queso duro, pero el pan y las fresas son más porosas y por lo tanto es más difícil quitarles el moho, dice Chapman). Esos aterradores patógenos contenidos en los alimentos, como E. coli, Listeria y Salmonela, que no se pueden oler ni saborear, tienen que ver con la manipulación de alimentos y no con su fecha de caducidad; nos enfermamos cuando la carne o los productos contaminados se dejan al aire libre o en un refrigerador que está por encima de los 4 grados centígrados durante horas y las bacterias malas crecen, o cuando hay contaminación cruzada entre los jugos de carne crudos y los alimentos listos para comer.

Lo que probablemente ocurra: Nada, come con confianza. Realmente puedes empujar la vida útil de los alimentos secos cuyo contenido de agua ha sido eliminado (como pasta, cereales, galletas o frutas secas y nueces), de los alimentos altamente ácidos (condimentos comprados en tiendas como mostaza, cátsup y mayonesa), y de los productos que están congelados o que vienen en una lata o jarra. La leche amarga y los plátanos maduros pueden incluso mejorar tus platillos cocinados en un horno.

Qué debes hacer: Comer alimentos “caducos” que se ven bien no es sólo aceptable, sino que es prácticamente heroico. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, hasta el 40 por ciento de los alimentos de ese país se desperdician, lo que se traduce en alrededor de 161 mil millones de dólares en alimentos.

Vice México