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México, la segunda opción de vivienda para migrantes latinoamericanos

Las opciones laborales y el uso del mismo idioma les da más oportunidades; la vigilancia migratoria de EU es un factor que los desmotiva

“México es un paraíso para los migrantes”, afirmó el guatemalteco Ovidio Cisneros de 46 años a La Razón, quien huyó del narcotráfico de su país en el 2014 y llegó a la capital mexicana a través de “La Bestia” para formar una nueva vida.

En su declaración argumenta que un indocumentado puede conseguir trabajo sin la necesidad de papeles como el acta de nacimiento, CURP, INE y Seguro Social, por lo que el país es su primera opción de vivienda antes que los Estados Unidos.

“Lo único peligroso es que hay muchos secuestros pero puedes conseguir una forma de vivir. A mi se me ha complicado pero me gusta mucho la CDMX, siento que me adapto más y hay palabras que se usan que son similares a Guatemala”, indicó.

Cisneros cuenta que en el 2015 encontró trabajo como albañil, donde ganaba mil 500 pesos a la semana. Debido a sus habilidades le aumentaron el suelo cien pesos, pero un mal movimiento le generó una hernia que lo privó de seguir trabajando, y como no tiene Seguro Social, la empresa que lo contrató se negó a ayudarlo.

No obstante el guatemalteco afirma que sigue buscando la oportunidad en el país y que prefiere estar aquí que en EU, ya que en el 2000 vivió por año y medio en dicho lugar, pero nunca pudo encontrar trabajo debido a su falta de inglés y el hecho de no tener familia, le complicó su estadía ahí; posteriormente fue deportado.

Asimismo cuenta que irse a otro país de Latinoamérica que no es una opción, ya que los cárteles de droga “Estrella roja” y “Las dos caritas alegres” que le ofrecieron trabajo, laboran desde Colombia y Perú.

“Están todos conectados, hubiera sido irme a una muerte más segura”, comentó.

El caso de Ovidio no es el único, pues aunque la mayoría de migrantes cruza el país para cumplir el sueño americano, hay algunos que confiesan que después de haberlo experimentado o intentado, no es lo que esperaban.

Saúl es un migrante hondureño que se encuentra en la ciudad mientras migración le da un repuesto de su visa humanitaria. Aunque su objetivo no es quedarse en la capital, afirma que desea vivir en el país y quiere probar suerte en Coahuila.

En el 2014 fue la primera vez que salió de Honduras y su meta era Estados Unidos. Intentó entrar dos veces.

La primera ocasión lo detuvo migración y fue deportado. La segunda llegó a la frontera pero el grupo delictivo que opera en la zona lo secuestraró tres meses, hasta que logró escapar y llegó a Coahuila, donde la PGR lo remitió a la Ciudad de México para que realizara su trámite migratorio.

Optó por quedarse en el México debido a la ayuda que recibió de organizaciones y las facilidades laborales, ya que en una ocasión trabajó como cocinero sin necesidad de documentos, pero lo abandonó ya que le ofrecieron mil 200 a la semana pero el día del pago le dieron 400.

“Me gusta la forma de vida de México. Aquí tengo transporte, alimentación, vestuario. En mi país todo es muy caro. Aquí con 500 pesos uno compra buena comida y allá no compras nada”, comentó.

Ambos coinciden en que varios migrantes llegan al país temporalmente, sin embargo, al encontrar oportunidades laborales, casarse y ver el apoyo que tienen de organizaciones de derechos humanos deciden quedarse.

Asimismo consideran que la llegada de Donald Trump al poder y su reforma migratoria, hará que las personas opten por otros países.

“Creo que como van las cosas en EU con el nuevo presidente, muchos migrantes van a buscar a los Estados Unidos pero Mexicanos”, comentó Ovidio.

“Las cosas van a ponerse difíciles. Tengo amigos que están allá y dicen que mejor se van a regresar. De por sí siempre andan con miedo de migración, ahora, temen que estarán más frecuentes en las calles”, comentó Saúl.

El flujo migratorio ilegal hacia EU disminuyó un 85.2% del 2005 al 2014, según datos recabados por la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte del México, esto debido a las mejoras de calidad de vida en México y por el aumento de vigilancia de la patrulla fronteriza estadounidense.

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La Razon