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Diplomacia tuitera: cómo Trump usa las redes sociales para incitar una crisis con México

Por Luis Gómez Romero, profesor titular de Derechos Humanos, Derecho Constitucional y Teoría Jurídica en la Universidad de Wollongong.

Seis días después de asumir el cargo, el presidente Donald Trump se enfrenta a la primera crisis internacional de su administración. Y se está desarrollando en Twitter.

En cumplimiento a las promesas de campaña para acabar con la inmigración, Trump firmó órdenes ejecutivas para poner en marcha la construcción de un muro fronterizo con México y bloquear las subvenciones federales para las “ciudades santuarios”, jurisdicciones que ofrecen refugio seguro a los inmigrantes indocumentados.

Trump justificó estas medidas como necesarias para mejorar la seguridad interna. “Una nación sin fronteras no es una nación”, dijo. “A partir de hoy, los Estados Unidos de América recuperan el control de sus fronteras”.

Después de firmar las órdenes, Trump en una entrevista con la cadena de noticias ABC que México reembolsaría los gastos de construcción en “una fecha posterior”.

La presión de Trump para forzar a México a pagar por el muro ha sumido a los dos vecinos en un tenso e inusual enfrentamiento diplomático. México ha sido por mucho tiempo un compañero clave y aliado de Estados Unidos y el gobierno de Enrique Peña Nieto ha tratado profundamente de evitar un enfrentamiento. Trump, por otro lado, ha avivado uno con su frenética actividad en redes sociales.

Bienvenidos a la era de la diplomacia de Twitter.

La no diplomacia americana
Históricamente la diplomacia no es uno de los fuertes de Estados Unidos. El ex secretario general de las Naciones Unidas Boutros Boutros-Ghali dijo que él se sorprendió al saber que los funcionarios internacionales estadounidense ven usualmente “poca necesidad de diplomacia”. Para los estadounidenses, dijo Boutros-Ghali, esto es percibido como “un desperdicio de tiempo y prestigio y un signo de debilidad”.

Pero con México el presidente Trump ha llevado esta tradición de no diplomacia a terrenos desconocidos.

Peña Nieto eligió la moderación y la delicadeza para encarar la beligerancia de Trump. Esta estrategia conciliatoria ha sido, de hecho, percibida como un signo de debilidad en ambos lados de la frontera.

Sin embargo, la situación del gobierno mexicano es delicada. O Peña Nieto soporta la implacable humillación de Trump, o pone en peligro la asociación comercial de la nación con Estados Unidos, que compra el 80% de las exportaciones mexicanas.

Así que Peña Nieto hizo todo lo posible para apaciguar a Trump, probablemente con la esperanza de que eventualmente moderaría sus posiciones. Incluso nombró a Luis Videgaray -el político impopular que organizó la mal recibida visita del entonces candidato Trump en agosto de 2016 a México- como secretario de Relaciones Exteriores.

Trump respondió al gesto conciliador, que fue profundamente polémico en México, al tuitear que sus vecinos del sur pagarían por el muro en la frontera “un poco más tarde” para construirlo “más rápidamente”.

Peña Nieto trató entonces de advertir a Trump sobre las consecuencias que un conflicto con México podría tener en la agenda de Estados Unidos. Utilizando al infame narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, también conocido como El Chapo, como un sutil reproche a la postura de Trump en México, el presidente lo extraditó a los Estados Unidos el 19 de enero, unas horas antes de que expirara el mandato de Barack Obama.

Los funcionarios estadounidenses y el público mexicano interpretaron el momento de la extradición, que había tenido luz verde durante meses, como un regalo de inauguración mexicano a la Casa Blanca de Trump.

Pero una hipótesis diferente parece más plausible. México se apresuró a entregar El Chapo a Obama para impedir que Trump tomara el crédito por la extradición. Como argumentó el periodista mexicano Esteban Illades, si México hubiese retrasado la extradición un día más, Trump se habría jactado de su papel en organizarlo durante meses en Twitter.

Pero Trump no prestó atención a la advertencia de Peña Nieto: dos días después de asumir el cargo, anunció que comenzaría a renegociar el TLC con los líderes de Canadá y México, y estableció una reunión con Peña Nieto el 31 de enero.

Peña Nieto envió a Washington a Videgaray e Ildefonso Guajardo, ministro de Economía de México, para preparar su reunión con Trump. Les indicó que evitaran tanto la sumisión como la confrontación en las negociaciones con la administración estadounidense.

Pero ese plan falló cuando, la noche anterior a la llegada de los emisarios a Washington, Trump tuiteó que el miércoles sería un “gran día” para la “seguridad nacional” porque él buscaría “construir el muro”. Videgaray y Guajardo estaban de hecho en la Casa Blanca cuando Trump salió del edificio para firmar su orden ejecutiva.

Este insulto aumentó el nivel de indignación en México. Intelectuales, políticos y ciudadanos, tanto de izquierda como de derecha, exigieron que Peña Nieto cancelara su visita a Washington.

El presidente de México respondió a esta nueva provocación con un video corto en el que dijo que los consulados mexicanos ahora servirían como oficinas de ayuda legal para los inmigrantes mexicanos indocumentados en los Estados Unidos. Aunque se resistió a cancelar la reunión con Trump, diciendo que tomaría una decisión basada en el informe de Videgaray y Guajardo.

Pero otra explosión en redes sociales de Trump descarriló también esa estrategia de “esperar a ver”:

 

Como el secretario de Relaciones Exteriores reconoció: “No le pides a un vecino que pague por el muro de tu casa”.

Una llamada entre Trump y Peña Nieto el viernes por la mañana puede permitir un breve período de reflexión, pero sin duda México y Estados Unidos han entrado en una era de conflicto. Las consecuencias, en América del Norte y más allá, todavía son inciertas.

Espectros del himno nacional
Si la administración estadounidense avanza con su plan propuesto para construir el muro y financiarlo imponiendo un impuesto del 20% sobre las importaciones mexicanas, el gobierno de Peña Nieto tiene opciones de represalias. Podría implementar medidas enérgicas contra ciudadanos estadounidenses -muchos de ellos jubilados- que sobrepasen sus visas de turismo en México o imponer aranceles recíprocos a las exportaciones estadounidenses.

De hecho, los Estados Unidos no deben dar por sentada la amistad mexicana. Como ha señalado el historiador mexicano Enrique Krauze, a pesar de las buenas relaciones recientes, México tiene una serie de agravios históricos contra los Estados Unidos, que siguen profundamente arraigados en los recuerdos colectivos mexicanos.

Primero, Estados Unidos invadió México en 1846, anexándose la mitad de su territorio. Este evento fue tan traumático que se convirtió en el tema principal del himno nacional mexicano.

Entonces, en 1913, el embajador americano Henry Lane Wilson conspiró para que el presidente electo democráticamente Francisco Madero fuera asesinado. Este incidente hundió a México en una feroz guerra civil y pospuso la implementación efectiva de la democracia en el país durante 90 años.

Finalmente, en 1914 los marines estadounidenses invadieron la ciudad de Veracruz, desencadenando un prolongado período de relaciones hostiles. El vínculo entre México y Estados Unidos solo se volvió a normalizar en 1942 con la política del buen vecino de Franklin D. Roosevelt.

Para mantener esta convivencia pacífica, tanto los gobiernos de México como los de Estados Unidos generalmente han tenido en cuenta la compleja relación histórica entre los países.

La novedad de Trump es que aparentemente no tiene interés ni intención de considerar la conflictiva historia de las relaciones México-Estados Unidos, ni siquiera considerando la importancia estratégica de México para su nación.

El presidente tuitero
En vez de eso, sus decisiones políticas parecen estar basadas en métricas de redes sociales.

El escritor mexicano Jorge Volpi cree que el uso que hace Trump de Twitter como medio privilegiado dice mucho sobre este presidente. Twitter favorece la velocidad sobre el análisis, el ingenio sobre la profundidad, y la agresión sobre la reflexión. Para Volpi, estos son rasgos de carácter muy trumpianos.

Las consecuencias globales de tal diplomacia de Twitter son desconocidas. Pero en México, más allá de generar una crisis diplomática, las acciones de Trump están despertando con éxito los espíritus latentes del nacionalismo mexicano.

Las plataformas de medios sociales están ardiendo. Denise Dresser, respetada intelectual liberal, declaró que aunque la presidencia de Donald Trump puede durar ocho años, México ha existido durante miles de años. El historiador Rafael Estrada Michel ha pedido que México renegocie no el TLC sino el tratado Guadalupe-Hidalgo, que estableció la actual frontera México-Estados Unidos después de la guerra entre México y Estados Unidos.

Si las relaciones entre Estados Unidos y México continúan en esta línea, los mexicanos se verán obligados a pagar un precio terrible por las payasadas de Trump. El TLC estableció una próspera zona de libre comercio en América del Norte, y sin su principal socio comercial, México tendrá que reinventar completamente sus alianzas globales y su estructura económica.

Por cierto, de acuerdo con la Oficina del sitio web del Representante de Comercio de los Estados Unidos -que en nuestro valiente nuevo mundo de hechos alternativos podría ser eliminado pronto- las exportaciones manufactureras de Estados Unidos han aumentado un 258% bajo el TLC, y un 40% de las exportaciones mexicanas hacia EU se originan realmente en insumos americanos.

También es probable que Estados Unidos se encuentre buscando el apoyo de México en un futuro cercano. La colaboración vecinal sigue siendo necesaria para hacer frente a los innumerables desafíos que ambos países comparten, incluyendo el cambio climático y la política transfronteriza de drogas. ¿Estará México disponible la próxima vez que Estados Unidos lo necesite?

Ahora corresponde a los ciudadanos estadounidenses y mexicanos defender y fomentar la relación pacífica que se ha construido con mucho sufrimiento durante décadas. No con la diplomacia de Twitter, sino con el sentimiento humano.

The Huffington Post México / Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lee el artículo original aquí.