Cultura

Tradiciones: Pulque, la bebida de los emperadores mexicas

También conocida como ‘la bebida de los dioses’, este brebaje ha dejado su mala fama de ‘cantina’ atrás para convertirse en una de las favoritas de los mexicanos

Si hay algo que los mexicanos adoran es el maguey, ya que a lo largo de siglos nos ha regalado bebidas como el tequila, el mezcal y el pulque, que no solo nos representan a nivel internacional, también acompañan nuestras celebraciones y producen una fiesta en nuestras papilas gustativas cada que lo consumimos.

El pulque es la bebida alcohólica más antigua que proviene de esta fabulosa planta y que los emperadores mexicas –y otras culturas de Mesoamérica- disfrutaron y que afortunadamente no se perdió en al Virreinato.

Lo fabuloso del pulque es que se puede encontrar en varios estados de la República Mexicana, desde Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz, CDMX y el Estado de México, donde todos ofrecen el clásico pulque natural, frío, que refresca en un día de calor, y una vez que superas la extraña sensación del primer trago de líquido de consistencia babosa, se convierte en una bebida digna de los dioses.

Desde el Virreinato, el periodo de Independencia y el México independiente, el pulque fungió no sólo como una bebida famosa entre los pobladores, también se convirtió en uno de los negocios más rentables para las haciendas.

Desafortunadamente poco a poco comenzó a tomar una mala fama relacionada a la embriaguez, que estaba penada durante la Colonia. Pero, en los últimos años, el pulque ha retomado su lugar como una de las bebidas más famosas y queridas a lo largo y ancho del país, creando así espacios para que cualquier tipo de persona tenga acceso a esta bebida que los mismos mexicas adoraban.

Ahora, gracias a la recuperación de esta ancestral bebida, el pulque se puede tomar en lugares como Real del Monte en Hidalgo, en restaurantes en el Centro de la CDMX, en mercados de Querétaro, en ferias en Texcoco, en las calles de un pueblo mágico, simplemente para refrescarnos con un buen curado.

La primera vez que tomas pulque no es fácil, estamos acostumbrados a que las bebidas alcohólicas sean muy liquidas, livianas y con sabor sutil. El pulque es todo lo contrario, es pesado, su consistencia es babosa y el primer trago nos pega con sorpresa, pero eso es lo que lo hace increíble, ¿cómo sería parte de nuestra gastronomía mexicana si no sorprendiera a nuestros sentidos?

Y otra de las ventajas es que el ingenio mexicano llega a tal extremo que hoy en día se pueden disfrutar pulques o curados de casi cualquier sabor, esto con la finalidad de abrirse a todo tipo de público. Sabores como melón, avena, apio, piñón, guayaba, mamey, avellana, nuez, limón, arándano y algunos atrevidos hasta de galletas oreo, aunque el clásico es el ‘natural’.

Hoy en día el estigma sobre el pulque ya no existe y los lugares que los venden a todo público demuestran cómo los mexicanos pueden conservar tradiciones milenarias, pero adaptarlas a los tiempos actuales, creando así un sincretismo cultural que nos da características únicas como país.

Excélsior