Mundo

Bush regala el momento más divertido y simbólico del primer día en la era Trump

Los eventos más ceremoniosos y oficiales suelen tener instantes muy divertidos, cuando la casualidad y la espontaneidad se han presentes y dicen “basta de esta representación”.

La ceremonia de inauguración del gobierno de Donald Trump no resultó la excepción y esta vez el protagonista en ese sentido no fue el presidente 45 de los Estados Unidos: Donald Trump. No, en esta ocasión se trató del expresidente George W. Bush, quien tuvo “severos” problemas para cubrirse de la lluvia con una capa en el Capitolio.

Este expresidente no encontró la manera de acomodar esta capa de plástico de la manera correcta, como sí lo supo hacer Hillary Clinton, a su derecha, o incluso, Laura Bush, a su izquierda. No pudo cubrirse la cabeza o el cuerpo al mismo tiempo y entonces entró en conflicto. Al ver esta foto la reacción inmediata es reír, ya sea que muchos hemos pasado por esto y sabemos cómo se siente, o porque causa gracia ver a una figura así en semejante conflicto. Pero a esto también se le puede dar otro significado.

En un sentido la trabazón de Bush podría ser simbólica de las preocupaciones de varias de las personas que estaban allí, y de los miles que veíamos la ceremonia alrededor del mundo. Es muy similar a cuando un tremendo problema se te viene encima, y que te imaginas por dónde va, pero no encuentras la forma inmediata y exacta para solucionarlo; cuando sabes dónde empieza todo, pero no cómo terminarlo; cuando te encuentras atrapado en un situación que no contemplabas, incómoda, pero que no te queda más que tratar de resolverla (¿Enrique Peña Nieto frente a Trump?); cuando crees que logras solucionar algo de la mejor posible y no te queda más que sonreír ante el resultado de tus acciones.

Esta mañana se trataba solo de lluvia, pero muchos sabemos que en los próximos 4 años quizás nos encontremos como Bush hijo esa mañana: acomodándonos bajo una capa lo suficientemente gruesa para tratar de resistir los chubascos provenientes del otro lado del Río Bravo. Porque no tuvimos una buena estrategia previa ante el fenómeno Trump: de plano no hubo o fue muy poca e ineficiente.

Otro expresidente también le aportó algo de humor a esta ceremonia, aunque estuviera ausente. George Bush papá le envió una carta de felicitación al nuevo presidente de Estados Unidos, a manera de excusa por no haber podido asistir al evento. “El doctor me ha dicho que si me siento a la intemperie en el mes de enero, tendré un pie en la tumba. Y lo mismo para Bárbara”. Tanto él como su esposa están internados en un hospital de Texas.

Qué importa que no haya podido ir. Su hijo estuvo y con eso fue suficiente, nos regaló uno de los mejores momentos del 20 de enero de 2016, tanto por humor como por simbolismo.

The Huffington Post México / Eythel Aracil