Opinion Nacional

El tortillazo golpea más a la población de más escasos recursos

La tortilla de maíz, que es base de la alimentación de los mexicanos, está incrementando su precio en estos primeros días del año hasta en un 18 y 20 por ciento; el Sistema de Integración e información de Mercados (SNIM) de la Secretaría de Economía, registró alzas por encima del precio promedio de 13.12 pesos en siete de cada diez ciudades del país.

Los aumentos de precios en los productos básicos, como es la tortilla, afectan a toda la población, pero especialmente a las familias de escasos recursos, que tendrán que destinar un mayor porcentaje de su ingreso a adquirir este producto para satisfacer sus necesidades alimentarias.

El aumento en el precio de las gasolinas y diésel no ha sido el factor  más determinante para el incremento de los costos de producción de la tortilla, hay otras causas que son más definitorio.

La Secretaría de Economía que encabeza Ildefonso Guajardo ha declarado recientemente  que el aumento del costo del  diésel no debe de incrementar el precio del kilo de  tortilla  en más de 5 centavos, pero lo que no dice la dependencia gubernamental es que a la producción del alimento le pegará más duro otros factores.

El maíz, que es el principal insumo para la elaboración de la tortilla, ha aumentado su precio en los últimos meses, esto debido a que este grano es un commodity que está tasado en dólares en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT, por sus siglas en inglés)

Al tener el maíz un precio de referencia internacional, fijado en dólares y por tanto, lo que implica que los productores mexicanos tienen que pagar más por el grano porque la moneda que ellos utilizan es el peso, con lo que aumentan sus costos en pesos dada la depreciación que ha sufrido la moneda mexicana frente a la divisa estadounidense.

La depreciación del peso frente al dólar, que pasó de 16.51 en enero de 2016  a 20.50 pesos por la moneda estadounidense  a noviembre del año pasado, provocó que el costo de la tonelada de maíz en pesos puesto en México aumentará de 3,180 a 3,860 pesos, un incremento del 21.4 por ciento en el año.     

Los productores mexicanos satisfacen casi en su totalidad la demanda de maíz blanco, pero  a los productores del campo se les paga su producto a un precio muy inferior al que tiene internacionalmente el grano, en el mercado de futuros de Chicago; pero son los intermediarios, los que le dan un precio internacional de esta materia prima a los industriales de la masa y la tortilla.   

Mucha de la producción de maíz blanco en México es para autoconsumo o rentan los campesinos sus parcelas a grandes corporativos, lo que hace que el pequeño productor no se vea beneficiado con el incremento del precio del grano.

Los costos de producción del maíz también han aumentado, ya que insumos como son los fertilizantes y las semillas son de importación, lo que encarecen su precio dada la depreciación que ha sufrido la moneda mexicana frente a divisas del exterior.

Los productores de la masa y la tortilla, también han tenido que lidiar con el incremento del precio del  gas LP entre el 18 al 21 por ciento a partir de este año y la luz para consumo industrial y comercial, lo que provoca que sus costos de producción se incrementen.

Las políticas instrumentadas en los últimos 30 años por los distintos gobiernos federales para la producción, distribución y consumo del maíz y sus derivados, principalmente la tortilla en México, no han sido las adecuadas y existen muchas distorsiones en el mercado que afectan toda la cadena productiva.

El gobierno de Carlos Salinas  fue quitando subsidios a los productos agrícolas, todo se fue dejando a las fuerzas del mercado y empezó a desmantelar una empresa estatal que resultaba central para el mercado del maíz, La Compañía Nacional de Subsistencias Populares  (CONASUPO), la cual se encargaba de almacenar este cereal y comprarlo a los productores nacionales pagándoles un “precio de garantía”, es decir, un precio mínimo de adquisición. El vacío que dejó CONASUPO, fue absorbido por un reducido número de multinacionales agroalimentarias como son Maseca  que tiene el 67 por ciento del mercado de harina de maíz en el país, Minsa que controla un 25 por ciento del mercado harinero del grano básico de la alimentación de los mexicanos,  las  estadunidense Archer Daniels Midland (ADM),  y Cargill Arancia; estas cuatro empresas tienen participación accionaria entre ellas.

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en 1994 favoreció a las empresas monopólicas de la industria del maíz y han afectado a los pequeños productores agrícolas del grano, según lo determinó un estudio sobre el impacto que este acuerdo comercial ha tenido en el campo mexicano, elaborado por el Wooddrow Wilson International Center for Scholars y la Fundación Idea. 

El estudio destacó que hasta ahora los dos grandes gigantes de la industria del maíz en el país, Maseca de la familia González Barrera y Minsa de la familia Gómez Flores, han sido los únicos beneficiados de los cupos de importación del grano libres de arancel, contemplados en el TLCAN (4.5 millones de toneladas por año), pues les han servido no sólo para tener inventarios sino para presionar a los productores nacionales y comprarles su maíz a precios hasta un 20 por ciento más bajos que los del mercado.     

El incremento del precio de la tortilla ya está causando muchos problemas económicos a la población y a otras empresas como son restaurantes, taquerías, fondas, que basan su oferta de alimentos en la tortilla, por lo que tendrán que incrementar sus precios.

SDP Noticias / AGUSTÍN CASO
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