Opinion Nacional

Saqueos 2018

En pocas palabras, solo un ciego no ve que lo que, más allá del legítimo descontento popular, se está jugando en la desestabilización en un perverso juego político rumbo a la sucesión 2018

Si alguien quiere descifrar los “porqués” de los orquestados saqueos por el gasolinazo baste que se asome a los “dónde”.

Para ser más claros, dibujar en un mapa de la República aquellos estados en donde se dieron con más intensidad los saqueos a tiendas departamentales y de autoservicio.

Estado de México.- Sin duda fue la entidad que llevó la batuta de los actos vandálicos. Es la tierra origen de Enrique Peña Nieto, pero sobre todo el territorio que gobierna el precandidato presidencial del PRI, Eruviel Avila.

Nuevo León.- Los vándalos a sueldo reventaron la enorme y pacífica manifestación ciudadana, y destruyeron los históricos vitrales del Palacio de Gobierno. Es la tierra origen de Carlos Salinas de Gortari, pero sobre todo el territorio que gobierna el precandidato presidencial independiente, Jaime “El Bronco” Rodríguez.

Veracruz.- Un estado emblemático por su impacto en el padrón electoral, apenas arrebatado por primera vez al PRI tras los escándalos de corrupción de su último gobernador Javier Duarte. Es el territorio ahora gobernado por el panista Miguel Ángel Yunes, quien busca insertarse en la lista de presidenciables del PAN para el 2018.

Ciudad de México.- A pesar de ser la capital del país, no fue el epicentro de los saqueos, pero tampoco se vio exenta de que tiendas de las delegaciones Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero e Iztapalapa pasaran a engrosar la lista de las urbes vandalizadas. Es el territorio que gobierna el precandidato favorito del PRD con boleto a independiente, Miguel Mancera.
Hidalgo.- Es una entidad que sin significancia ni territorial ni numérica, políticamente es emblemática porque es sede de uno de los más sólidos grupos políticos del PRI, territorio de quien es visto como el, hasta antes del 3 de enero, favorito precandidato del tricolor, Miguel Ángel Osorio Chong.

Chiapas.- Una de las entidades más marginadas, con niveles de pobreza extrema, de la mano de Oaxaca y Guerrero, pero que en este momento juega en la primera fila porque el territorio es gobernado por el precandidato presidencial del Partido Verde, Manuel Velasco.

En pocas palabras, solo un ciego no ve que lo que, más allá del legítimo descontento popular, se está jugando en la desestabilización en un perverso juego político rumbo a la sucesión 2018.

Reducido el presidente Peña Nieto a su mínima expresión de liderazgo, los distintos clanes políticos —del PRI-Gobierno y de la oposición— adelantan los tiempos, se acuerpan, se reagrupan.

Pero es suficiente con ver el escenario de la violencia para entender que unos y otros buscan el deterioro de la imagen, la descalificación.

Porque las entidades más golpeadas fueron las de los precandidatos punteros del PRI, del PRD, del independiente, del Verde y quizás no el puntero ahora del PAN, pero el de alguien que con sus acciones le puede dar mucho capital político al PAN en los próximos meses.

Y coincidencia o no, todo se da tras la reinserción de Luis Videgaray, quien desde la Cancillería –y aunque lo niegue una y otra vez en pantalla– se reinstala como el favorito de los presidentes –el de México y el de los Estados Unidos– para ser el candidato presidencial del PRI en el 2018.

Algunos dirán que es teoría pura de la conspiración. Tal vez. Pero prefiero abrazar aquella frase de que en México, en política, no existen las coincidencias.