Opinion Nacional

PEMEX: las 4 ordeñas

El modelo salinista de restarle poder al sindicato petrolero acabó por modificar el modelo energético mexicano.

Poco a poco fue creándose una intricada estructura de intereses que terminó por privatizar de facto a la industria petrolera nacional.

Y sobre esa estructura, una red de intereses entre familias como los Bush y los Salinas, que alcanzaron la cúspide durante las dos administraciones de George W. Bush.

Hay quienes advierten que el TLC tenía como intención la privatización de la industria petrolera mexicana y que el asesinato de Luis Donaldo Colosio, a manos de la nomenklatura adversa al salinismo, acabó por descarrilar el propósito, pero no la intención.

Y sobre PEMEX se instalaron cuatro “ordeñas”, que debilitaron las operaciones nacionales, beneficiando a los extranjeros y a un puñado de privilegiados del sistema.

La primera ordeña se ubica en la exploración y explotación de los mantos petrolíferos y es donde se ubica el 50 por ciento del presupuesto de PEMEX.

Coincidencia o no, las corporaciones norteamericanas afines a los intereses de los Bush, como Bechtel, Haliburton y Schlumberger son a las que se les adjudica el mayor presupuesto para buscar nuevos yacimientos en México.

Quizá los nombres de Dick “Halliburton” Cheney y de George “Bechtel” Shultz den alguna pista al respecto.

La segunda ordeña fue PEMEX Internacional, una entelequia creada desde los días en que Carlos Salinas era el secretario de Programación y Presupuesto. El objetivo: comercializar el crudo mexicano en los mercados internacionales.

El sistema de brokers articulado en EU, Londres, Holanda, Irlanda y el Caribe, permitió que algunos intermediarios particulares acabaran lucrando con el crudo mexicano que por ser pesado, tiene fluctuaciones “caprichosas” en sus precios.

Dos o tres dólares de diferencia por barril, en una exportación de dos millones de barriles diarios, daría una utilidad de cuatro a seis millones de dólares cada 24 horas. ¿Quiénes son Ruth Cove y Jeffrey Levoff, los personajes que aparecen en la creación de PMI Holdings?

La tercera ordeña viene de la refinación del crudo mexicano en refinerías extranjeras como Deer Park, en Houston.

Cerradas las posibilidades de crecer la refinación en México “porque no es negocio refinar”, los acuerdos con extranjeros se convierten en un apetitoso negocio.

El esquema todavía podría ser rescatable con un Peso estable, pero en momentos de inestabilidad cambiaria como el actual, se revierte.

La refinación se cobra en dólares, que hoy cotiza en 21 pesos.

La cuarta ordeña está en la transportación del crudo otorgada a terceros, como la controvertida Oceanografía.

O en el caso de gasolinas importadas y transportadas en pipas por empresas de las familias Hank o Mouriño.

Por eso hay que analizar la reciente alza bajo este esquema de “ordeñas”.

Porque lo que hay que entender es que PEMEX acabó en un simple membrete que da negocios de exploración, perforación, venta, refinación y transporte a particulares.

Pasamos así del poder financiero del sindicato, al poder financiero de unos cuantos que hoy –con o sin Reforma Energética- hacen de PEMEX su negocio particular.