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Aumenta en IMSS tiempo de espera

Cd. de México .- En cuatro años, la espera para recibir consulta en el IMSS aumentó, revela la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, dependiente de la Secretaría de Salud.

Mientras que en 2012 los derechohabientes esperaban, en promedio, 58 minutos para recibir atención ambulatoria, ahora los pacientes diabéticos, hipertensos y con dislipidemias tienen que esperar hasta una hora con 10 minutos.

“Lo cual podría deberse a que existe un mayor acceso a los servicios de salud”, justifica el estudio.

Esto, pese a que el programa SICalidad considera un tiempo de espera aceptable de 30 minutos.

En IMSS Prospera, el tiempo que permanecen los pacientes en la antesala se prolonga más, pues el lapso que transcurre para que reciban atención es de 81.84 minutos.

De acuerdo con la Ensanut 2016, en los Servicios Estatales de Salud la espera es, en promedio, de hasta 91.19 minutos, en tanto que en el ISSSTE llega a 63 minutos.

En otros servicios públicos, como los que ofrecen Pemex, la Sedena y la Semar, la espera es de 42.04 minutos y en otras instituciones públicas de 56.76 minutos.

En el servicio privado los pacientes esperan 31.73 minutos, y en consultorios de farmacias, 29.51 minutos.

A nivel nacional, el tiempo promedio de espera para recibir atención ambulatoria por los servicios de salud es de 70.9 minutos.

A decir de Luis Manuel Encarnación, vocero de la Red de Acceso, organización civil que aglutina a 11 asociaciones que defienden los derechos de los pacientes, el aumento en los tiempos de espera tiene que ver con los recortes que ha sufrido el sector salud desde 2015 y con la sobresaturación del sistema de atención.
Reprueban atención de salud en estados

A nivel nacional, los Servicios Estatales de Salud son los que tardan más en brindar atención a pacientes y están entre los peor evaluados por éstos, según la Ensanut de Medio Camino 2016.

Para ser revisados, los pacientes deben esperar hora y media, indicador de que la atención no ha mejorado en los últimos cuatro años, y 40 por ciento de derechohabientes califica como mala, muy mala o regular la calidad de los servicios.

La atención peor evaluada fue en “otras instituciones públicas”, donde poco más de la mitad de los pacientes (54 por ciento) reprueba el servicio.

En el País, 24 por ciento de pacientes considera que su salud no mejora mucho o que no cambia tras recibir atención médica y 4 por ciento reporta que incluso empeora.

Según la Ensanut 2016, los pacientes consideran que los servicios privados mejoran su salud en mayor porcentaje en comparación con los servicios públicos.

En el IMSS 39 por ciento de derechohabientes califica como mala, muy mala o regular la calidad de los servicios y en IMSS Prospera la proporción es de 37 por ciento; en el ISSSTE, 28 por ciento reprueba la atención.

De acuerdo con el estudio, entre los servicios públicos, el reto principal según la percepción sobre su efectividad, son los de seguridad social, para los cuales el nivel de satisfacción es menor.
 

José Manuel Covarrubias, presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio de la Diabesidad, Síndrome Cardiometabólico y sus Complicaciones, advirtió que el problema de la mala atención se refleja con el porcentaje mínimo de diabéticos que está controlado.

En buena parte, señaló, tiene que ver con la falta de capacitación de quienes tratan la diabetes.

“Desafortunadamente, la gente que trata la diabetes no tiene la capacitación para abrir los ojos a esos pacientes. Es una enfermedad devastadora, pero no se da la señal de que es verdaderamente importante que el paciente conozca del padecimiento y logre controlarlo”, alertó.

En la época decembrina, agregó el especialista, incluso los pacientes controlados entran en descontrol.

“Hay exceso de comida rica en grasa y de bebidas alcohólicas. Se puede dar una situación dramática porque pueden presentar coma diabético, infarto al miocardio o pancreatitis”, dijo.

Durante las fiestas decembrinas los pacientes consumen de 4 a 5 mil calorías por día, indicó.

Por otra parte, según la encuesta, 21 por ciento de pacientes reportó haber realizado un pago por la atención recibida en el IMSS, y 8.2 por ciento por el servicio en IMSS Prospera.

Asimismo, 11.1 por ciento lo hizo en Servicios Estatales de Salud; 3.9 por ciento en el ISSSTE, 25.9 por ciento en otros hospitales públicos, como Pemex, Sedena y Semar, y 25.7 por ciento en otras instituciones púbicas.
‘La atención no es muy buena’

Pacientes con diabetes que se atienden en clínicas de salud del Estado de México, a través del Seguro Popular, denunciaron escasez de insulina y una atención médica deficiente.

Zoila Ortega, diabética de 62 años que acude al Centro de Salud Los Reyes La Paz, perteneciente al Instituto de Salud del Estado de México, señaló que desde hace tres meses no recibe insulina, por lo que la ha comprado en farmacias de similares.

“Es que nos dicen que no la surten al centro de salud. Entonces, llega a haber y rápido se acaba. Yo ya tengo como tres meses que no me dieron. Tampoco me dan el medicamento de la presión, ha habido muy mala atención en cuanto a eso”, afirmó.

La señora explicó que los médicos le dijeron que la insulina glargina que requiere estará disponible hasta 2017.

Además, señaló que desde hace 15 años que supo que tenía diabetes tipo 2, en el centro de salud sólo le revisan los pies si ella lo pide por tener alguna molestia.

“La atención no es muy buena que digamos, no te checan, por decir, los pies, la piel que se reseca, para ver si tienes sensibilidad y todo. Siento que no es buena atención, porque yo imagino que te deben de checar”, señaló.

Si necesita servicios hospitalarios la canalizan al Hospital La Perla, en Nezahualcóyotl, donde tampoco ha encontrado insulina.

Adrián Chávez, un paciente con diabetes tipo 1, de 31 años, que se atiende en el Hospital General José María Rodríguez de Ecatepec, señaló que desde hace meses compra su insulina en farmacias similares porque es difícil adquirirla en ese hospital.

Las principales dificultades de atención en el IMSS son la falta de seguimiento real a la enfermedad y falta de tiempo de los médicos para revisarlos, indican pacientes diabéticos atendidos en clínicas de ese organismo.

Sylvia Ordóñez, de 69 años, fue diagnosticada con diabetes hace 22 años, tomó medicamentos más de una década y los últimos 5 años ha estado en tratamiento con insulina, pero ahora padece insuficiencia renal, enfermedad cardiovascular y retinopatía diabética.

Adolfo, su esposo, lo atribuye a la falta de seguimiento de su enfermedad en la Unidad de Medicina Familiar 4 de la Colonia Doctores, y al poco tiempo que los médicos le dedican a la consulta.

“Tienes que ir a la consulta cada tres meses pero el médico ni siquiera te revisa, lo único que hace es darle un botonazo a la computadora, imprimir la receta con los medicamentos que dice el sistema y ya no te revisan físicamente. No hay un seguimiento formal y personalizado donde se atiendan los padecimientos del enfermo”, dijo.

Francisco Javier Martínez, de 56 años, estuvo tres semanas internado en el Hospital General Regional 25, en calzada Ignacio Zaragoza, por una infección urinaria que se salió de control y llegó hasta su pierna derecha, provocándole un absceso que requirió cirugía.

Pero la infección no es lo que más le preocupa a la esposa del paciente, quien fue diagnosticado con diabetes hace 10 años.
“La doctora de la clínica 35 nos dijo que es probable que ya tenga insuficiencia renal crónica y aparte tiene un testículo muy inflamado, pero ahorita los médicos sólo lo curaron de la pierna.

“Voy a tener que ir otra vez con la doctora de la clínica para que me dé el pase para urología y nefrología, pero ¿hasta cuándo le van a dar la cita? ¿cuando ya le reviente el testículo o cuando ya lo tengan que dializar?, esa es mi preocupación”, señaló la mujer.

REEFORMA / Por Natalia Vitela con información de Dulce Soto y Paloma Villanueva