Salud

¿Manos frías? Seis remedios que no incluyen ponerlas en el radiador

Esos dedos entumecidos a los que les cuesta obedecer, esas manos heladas pese a tener el resto del cuerpo bien abrigado, algún que otro sabañón… Seguro que no los echaba de menos. “La sangre posee mayor dificultad para llegar a las manos al estar en los extremos, por eso se enfrían más. Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se cierren, propiciando que disminuya la circulación”, cuenta Salvador Tranche Iparraguirre, médico vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).

¿Qué mecanismos para evitar esta sensación desagradable de frialdad tenemos los seres humanos? “Las personas poseemos un sistema de defensa del frío mixto, compuesto tanto por la grasa como por el pelo. Al lavarnos mucho las manos, perdemos dicha grasa, y si no nos protegemos, las extremidades pueden llegar a doler de puro frío”, afirma el doctor Ignacio Fernández Lozano, vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). “Como dicho sistema mixto no es suficiente, se necesitan medidas de protección externas. No valen fuentes de calor [el clásico coqueteo constante con el radiador], porque producen una vasodilatación, dando lugar a una excesiva calentura y doloroso enrojecimiento de la zona”, incide el vicepresidente de SEMFYC.

Aunque no existe un perfil concreto, los médicos señalan que las más propensas a tener las manos frías son las mujeres delgadas, “al no tener, por lo general, tanta grasa como los hombres”, según sostiene Fernández Lozano. De todos modos, el frío es subjetivo, por lo que los profesionales médicos le recomiendan seguir una serie de consejos para prevenir y combatir su afección las manos, sin necesidad de pegarse a una estufa.

1. Para empezar, no olvide los guantes

Se trata de la medida más obvia, pero no por ello se debe omitir. “Existen varios tipos: los tradicionales, térmicos e incluso algunos nuevos modelos conectados a una red con batería… Todos ayudan”, explica Patricia Carreira Delgado, reumatóloga del madrileño Hospital 12 de Octubre. La Arthritis Foundation aconseja las manoplas hechas de fibras naturales como algodón o lana, debido a que abrigan más y alejan la humedad de la piel. Sea cual sea, debe ponérselos antes de salir de casa con las manos calientes, “ya que que si están frías, solo con el guante, tardarán más en entrar en calor”.

Esta protección debe extremarse en caso de padecer la enfermedad de Raynaud, un trastorno de origen desconocido caracterizado, según recoge la Sociedad Española de Reumatología, por la disminución de la circulación sanguínea en los dedos de las manos y de los pies, lo que produce dolor y cambios de coloración (azul y blanco) en dichas zonas. De ser así, han de llevarse guantes aunque las temperaturas no sean bajas. “En España, una de cada 30 o 50 personas lo padece, por lo que no es tan infrecuente, especialmente las mujeres jóvenes. Más allá de las molestias, tiene un comportamiento benigno”, explica el doctor Tranche Iparraguirre.

2. Use crema de manos

Un extra para combatir el frío es la crema de manos. “Hace que disminuya el umbral del dolor, pues a más grasa, mejor protección. Se recomiendan aquellas lociones que no sean muy líquidas”, indica Fernández Lozano, quien puntualiza que puede aplicarse incluso antes de los guantes, reduciéndose a la mitad la sensación de frío. Arthritis Foundation recomienda el uso de cremas a base de lanolina (cera natural) para evitar que las manos se agrieten.

3. Evite fumar

Ya no solo porque implique asomarse a la ventana si tiene una casa libre de humo, sino, fundamentalmente, debido a que el tabaco es malo para la sensación de frío, al empeorar la circulación periférica de los fumadores. “Existe relación causa-efecto dado que es un elemento vasoconstrictor que dificulta el riego sanguíneo”, concreta Tranche Iparraguirre. Esta constricción provoca un descenso de la temperatura al haber menos sangre caliente, “un cuadro que empeora en la gente joven”, como detalla el especialista. Sus pulmones también se lo agradecerán.

4. Dé un cálido abrazo

El cuerpo humano también ofrece soluciones naturales contra el frío, en este caso, por medio de la propia temperatura corporal, de unos 37 grados. “El contacto con el cuerpo es la mejor forma de tener calor. Muchos pacientes se abrazan o ponen sus manos bajo los brazos para estar más calientes que el ambiente, proporcionándoles calidez durante un rato”, declara la doctora Carreira Delgado. Otra forma de entrar en calor es mover todos los dedos y las muñecas para mantener la circulación de la sangre.

5. Agua tibia, no caliente

Para subir la temperatura de las manos, pocas cosas resultan tan eficaces como sumergirlas en agua tibia. El departamento de Salud e Higiene Mental de Maryland (EE. UU.), de hecho, la considera útil en un informe para el tratamiento de síntomas de congelamiento. Así que abra el grifo y deje que corra el agua, pero nada de ponerla caliente (ni, por supuesto, fría). “Hay que tener cuidado puesto que con la pérdida de sensibilidad en las manos gracias al frío se corre el riesgo de quemadura si no se calcula bien la temperatura del agua”, recalca Tranche Iparraguirre. La Arthritis Foundation también sugiere el uso de bolsitas de agua caliente como complemento de los guantes o manoplas, lo que supone una nueva fuente de calor controlada.

6. Evite la cervecita de la tarde

“Aunque se tiene la idea de que el alcohol da calor, lo cierto es que es una sensación pasajera con el agravante de que a continuación facilita la vasoconstricción de las arterias”, señala Fernández Lozano. Misma problemática que el café o incluso el estrés, también asociados al frío aunque, en palabras de Tranche Iparraguirre, “mucho más discutidos”. Así, entre una copa de vino y un té caliente, opte por lo segundo. Sus manos lo celebrarán.

El País