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La gallina galáctica de los huevos de oro

Tras ‘El despertar de la Fuerza’ llega a la gran pantalla ‘Rogue One’, lo nuevo de Lucasfilms: o cómo estirar hasta la saciedad una buena historia

Ante el estreno el pasado jueves de la nueva película de ‘La guerra de las galaxias’ los fans nos dolemos por el devenir de la saga Star Wars, deberíamos de mirar a los aficionados al fútbol: sus héroes cambian de equipo tras el cheque más suculento y sus clubs son comprados por millonarios de otros países, en la mayor parte de los casos por pura especulación. Al final, lo de sentir los colores solo lo hacen los seguidores, que además pagan una barbaridad por sus asientos.

Pues lo mismo con Star Wars. ¿Cómo quejarnos de lo que hace Disney si el propio creador del producto, George Lucas, casi destroza el juguete con la trilogía en torno a Anakin? ¿Nadie se acuerda de Jar Jar Binks? Cuando Disney compró en 2012 LucasFilms a George Lucas por 3.125 millones de euros, no la adquirió por su estupenda labor creando efectos digitales, que también, sino porque allí había una gran gallina de los huevos de oro. Que solo producía en productos laterales, como series de animación, tebeos o novelas. Y el maná no está ahí, sino en el cine: por la película en sí y por su poder como caja de resonancia de nuevos personajes que serán nuevos juguetes que alimentarán con sus ventas las cuentas bancarias de LucasFilms… y de Disney.

El despertar de la Fuerza no fue nada mal, con 248 millones de euros en su primer fin de semana en taquilla y un resultado final de 2.000 millones en todo el mundo. Vistas las preventas de entradas de Rogue One, el arranque se acercará a los 124 millones. No será lo mismo, y esta vez el boca oído no es bueno. A pesar de la apuesta por el empoderamiento femenino y la mezcla étnica, a pesar de los papeles principales chinos. A pesar de todo ese esfuerzo por ampliar clientela. Los ejecutivos de Disney están escrutando qué pasa económicamente con este filme, que se sale del orden canónico —no es ni secuela ni precuela, sino spin-off— y que por tanto amplía mercado. El año que viene se estrenará el Episodio VIII (ya rodado), en 2018 las aventuras del joven Han Solo y en 2019 el Episodio IX. A partir de ahí, la incertidumbre. Dependerá de las taquillas. Pero no nos engañemos: nadie paga 3.125 millones de euros para vivir de las rentas. Hay que exprimir a la gallina y los espectadores a ver, oír y pagar.

El País