Opinion Nacional

Moraleja de un suicida optimista

México debe usar a tiempo sus recursos para frenar el potencial daño de la presidencia de Donald Trump

El aire que agita los cabellos y una sensación de libertad y liviandad absoluta hacen exclamar al hombre: “Hasta ahora todo va bien”. Y tiene razón, salvo que acaba de tirarse de lo alto de un edificio y le espera el inexorable pavimento 30 metros abajo. Es la escena de una vieja película francesa que he vuelto a recordar estos días, tras percibir la narrativa del gobierno mexicano ante el inminente arribo de Donald Trump a la Casa Blanca.

Ciertamente no vamos a quedar desparramados en el pavimento un vez que suceda lo inexorable (Trump en la oficina oval), pero el inmediato futuro pinta bastante más preocupante de lo que sugiere esa política de evasión que han puesto en marcha en Los Pinos. Giras risueñas, públicos cautivos y entusiastas, intensificación de la campaña de desplegados y anuncios presumiendo los logros de la administración y el progreso de México.

El PAÍS / JORGE ZEPEDA PATTERSON