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Fidel, el hombre al que intentaron asesinar 600 veces

Antes de que el expresidente de Cuba, Fidel Castro, dejara este mundo sufrió al menos 600 intentos de asesinato, un hecho por el cual incluso tiene un lugar en el libo ‘Guinnes’.

Fidel Castro, el ex líder cubano que sufrió al menos 600 intentos de asesinato durante su trayectoria.

El líder cubano está en el libro ‘Guinness’ por haber sufrido centenares de intentos de asesinato, los cuales consistieron desde en darle dulces envenenados hasta cigarros explosivos, no obstante, Fidel Castro salió avante hasta morir en cama por cuestiones de salud a los 90 años la noche del 25 de noviembre.

De todos estos intentos de magnicidio, Castro acusó a la CIA, a los antirevolucionarios o a Posada Carriles.

Entre otras maneras en la que sus enemigos intentaron eliminarlo fue  cuando francotiradores fallaron al dispararle, cuando le regalaron puros con veneno, un traje de buzo con hongos, instalar explosivos y echarle un químico para que se le cayera la barba, que se constituía como un icono para los revolucionarios.

Según un informe de 1975, E U creía que parte del magnetismo de Castro ante su pueblo residía en su barba. La CIA pensó que la caída de la barba mostraría a los cubanos un Castro débil y vencible por lo que contempló poner sal de talio en sus zapatos o en uno de sus puros. El producto químico absorbido o inhalado por el líder cubano provocaría la caída del vello. Un plan que finalmente no se llevó a cabo.

Tan sólo en 2007, la CIA desclasificó unas 700 páginas de documentos relativos al periodo comprendido entre 1953 y 1973 con información sobre intentos de asesinato al líder cubano. Según informó The Washington Post, incluían datos de “al menos 8 intentos de asesinato perpetrados contra Castro entre 1960 y 1965”. Aunque las autoridades cubanas hablan de más de 600 operaciones, conspiraciones fallidas o magnicidios abortados.

Incluso, el propio Fidel Castro contribuyó a alimentar el mito sobre su imbatibilidad en un discurso ante la Asamblea de 1993 en la que apuntó: “realmente no fueron 30 ni 6, ¡fueron 300! Porque no hay que contar solo los planes que organizaba la CIA allí: como comprar una bomba, un fusil para matar un elefante, una pluma que dispara una puntillita y envenena, una careta que produce no sé qué hongos y que cosa…”,.

Se dice que el deseo de sus enemigos por acabar con su vida había comenzó desde el día de su detención por el asalto al cuartel de Móncada en 1953.

Desde ese día de Eisenhower hasta Clinton, pasando por Kennedy, Johnson, Nixon, Carter, Reagan o Bush (padre) se utilizaron los métodos más disparatados para asesinarlo, dignos de la mejor novela de espionaje.

Plumas explosivas, máscaras de bucear contaminadas, helados envenenados, bombas bajo el suelo, fusiles de larga distancia o puros intoxicados forman parte de la larga lista de intentos de asesinato detallados en el libro La guerra secreta, escrito por su antiguo jefe de inteligencia Fabián Escalante.

Otro plan en su contra fue ponerle LSD cuando en una estación de radio Fidel Castro se dirigiría a los cubanos, con lo cual esperaban que enloqueciera; o colocar una brillante caracola-explosivo en una de las zonas favoritas de Castro para bucear. El molusco explosionaría en el momento en que el líder cubano la agarrara para verla de cerca.

En 1975, el Senado de E U confirmó que había pruebas concretas “de un plan para obsequiar a Castro un traje de neopreno forrado con esporas y bacterias que le provocarían una grave enfermedad en la piel (o tal vez algo peor)”. El plan falló cuando Castro recibió de manos norteamericanas un traje de buceo diferente.

Sin embargo, la opción favorita de E U fueron siempre los puros habanos, bien con veneno o con explosivos, dada la debilidad de Castro por el tabaco.
Uno de los primeros intentos de magnicidio fue uno que ocurrió en el hotel Waldorf-Astoria, durante su histórico viaje a Nueva York en 1961. El comandante debía encender un puro en su habitación que explotaría y le volaría la cabeza. Un plan que finalmente tampoco se llevó a cabo.

Pero según su exjefe de inteligencia, lo más cerca que la CIA estuvo de matar a Fidel Castro fue en 1963 cuando casi logra hacerle beber un batido mortal. El intento salió mal cuando la pastilla que debía envenenar el batido se quedó pegada al refrigerador del Hotel Hilton de La Habana derramando su contenido y con ella la mejor opción para asesinarlo.

Con información de El País