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La muerte de Castro provoca homenajes y condenas entre los venezolanos

CARACAS – Hugo Chávez sonríe mientras echa una partida de dominó con Simón Bolívar, José Martí y Fidel Castro. No hay competencia, más bien la camaradería de unos amigos una tarde de domingo.

El mural en la Plaza Bolívar de Caracas es un símbolo de la dupla ideológica Cuba-Venezuela, una simbiosis que el recién fallecido Castro quiso afianzar desde el inicio de la Revolución cubana, cuando apoyó al movimiento guerrillero venezolano, pero que no consiguió a plenitud hasta la llegada del Socialismo del Siglo XXI –padrinazgo, y petróleo, de por medio.

Con las luces de terminar una dictadura y empezar una revolución que fuese ejemplo para los movimientos de izquierda, y todas las sombras de defenestrar esos principios bajo otro régimen autoritario, con muertos, presos políticos y golpes a la libertad, no se puede contar la historia de América Latina de los últimos 50 años sin nombrar a Fidel Castro. Tampoco la historia de la Venezuela reciente.

La noche del sábado el presidente Nicolás Maduro de Venezuela rindió tributo a Castro frente al mausoleo de Chávez, quien falleció en marzo de 2013. Castro “fue y seguirá siendo una leyenda viviente por lo que hizo y todavía tiene por hacer, porque todo lo que nosotros hagamos lo estará haciendo él mismo”, dijo Maduro en un discurso en el Cuartel de la Montaña en Caracas, donde reposan los restos del exmandatario venezolano.

“Fidel, vuela tranquilo, vuela en paz, que acá estamos nosotros”, pronunció Maduro.

En diciembre de 1994, Chávez se dio su primer baño de masas en Cuba en la Universidad de La Habana. Chávez fue indultado tras dos años de cárcel  por el intento de golpe de Estado en Venezuela en 1992. Inmediatamente lanzó una campaña que lo llevaría al poder en 1999. Desde su visita a La Habana, Fidel, quien puede que viera en Chávez similitudes o la ficha de su estrategia internacional, fue su padrino político.

En las horas más bajas de Chávez, tras el golpe de 2002 y llegada la mitad de su mandato, el país entra en un proceso de referéndum revocatorio. En ese contexto arrancó la que desde entonces fue la bandera primordial del chavismo, la que nutre su base social y es sustento político: las misiones.

Castro ofreció apoyo crucial para algunas de ellas. Barrio Adentro llevó atención médica a zonas populares. En estos años se han creado 568 Centros de Diagnóstico Integral donde se hacen consultas de modo gratuito con personal cubano.

Chávez ganó el plebiscito en 2004 y ya fue costumbre lanzar misiones casi al compás de las elecciones, auspiciadas por un barril de crudo a precios exorbitantes.

También se creó la Misión Milagro para operar en la isla a personas con bajos recursos de problemas oculares. Muchos acuerdos se hicieron gracias al Convenio Energético-Social entre Cuba y Venezuela, a cambio de petróleo casi regalado y de desmeritar a los médicos nacionales y desatender los hospitales, reclaman desde la oposición venezolana.

El sábado, Jesús Torrealba, el secretario general de la Mesa de Unidad, la coalición que agrupa a los partidos opositores, criticó el duelo decretado por el gobierno de Maduro. “Motivos del duelo real de los venezolanos: Los que hoy mueren por falta de alimentos, los que fallecen por escasez de medicinas”, escribió en su cuenta de Twitter.

A nivel internacional, la dupla venezolano-cubana impulsó la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y Petrocaribe, iniciativas que se han visto seriamente afectadas con la caída del precio del crudo y el deceso de Chávez, pero que supusieron un nuevo juego de fuerzas en la región. Al igual que el nacimiento del canal Telesur, pensada en una larga charla nocturna por ambos líderes, planteó la contra a los medios con ideología de derechas con proselitismo de izquierdas.

Desde la muerte de Chávez pareciera que las relaciones entre Cuba y Venezuela se enfriaron, sobre todo con el acercamiento de Cuba a Estados Unidos. Pero no es un tema ideológico.

“Las relaciones no están afectadas, tienen los mismos términos, más aún considerando que Maduro es parte de la facción más ideologizada del chavismo, que formó parte de las escuelas de cuadros de los 80 en Cuba”, explica el politólogo venezolano John Magdaleno.

El analista Luis Salamanca dice que la muerte de Chávez “no produjo cambios en las relaciones entre ambos países, pero sí la crisis económica, que mermó los recursos que se podrían mandar a Cuba. Raúl Castro se dio cuenta y aceleró el acercamiento con Estados Unidos. Habrá que ver qué avances o retrocesos hay ahora con Donald Trump”.

A Cuba fue Chávez a tratarse el cáncer y su última fe de vida fue una foto en la cama de un hospital de La Habana, con el Granma en la mano y sus hijas a los lados. Hay quienes, en la eterna suma de falta de transparencia y conspiración que es la política en Venezuela, aseguran que fue allí donde murió, y no el Hospital Militar de Caracas.

Tras la muerte de Castro han habido brindis de júbilo en Venezuela de quienes condenan la dictadura y lo culpan por la crisis económica en el país, y llantos de los que creen que con él muere “el padre de todos los revolucionarios, el padre nuestro”, en palabras de Chávez.

Pero no ha habido grandes vigilias o actos populares, más allá de los tres días de luto decretados por el Gobierno y el acto oficial celebrado en el Cuartel de la Montaña. Quizá porque a Castro se le fue enterrando en vida durante los últimos años, a la par que su “legado” se fue diluyendo, tanto como para llegar al hito del acercamiento con Estados Unidos. El de Chávez, al menos en lo que supone el capital político, se dilapidó mes a mes, pero tras su muerte.

En el mural de la Plaza Bolívar hay una figura más, un personaje sonriente que toca las maracas. Es el Che Guevara, que mira un juego de dominó ya cerrado en el que ni Raúl Castro ni Maduro parecen tener espacio. Les tocará buscar su propia partida.

The New York Times