Opinión

Trump por su boca muere

Si las absurdas políticas de inmigración que propone el candidato republicano Donald Trump se aplicaran, los Estados Unidos se quedarían en 2016 sin premios Nobel.

Y es que hasta lo anunciado hoy, los seis norteamericanos galardonados entre lo mejor de las ciencias y las artes en el mundo ¡todos son imigrantes! Ninguno es nativo de los Estados Unidos.

El Nobel de Química 2016 es para Sir J. Fraser Stoddart, nacido en Escocia.

El Nobel de Economía 2016 es para Oliver Hart, un inmigrante inglés que es académico en Harvard y también para Bengt Holmströn, un finlandés nacionalizado norteamericano, académico del MIT.

Y el Nobel de Física 2016 es para Duncan Haldane, David Thousless y Michael Kosterlitz, los tres originarios de Inglaterra. Los dos primeros académicos en Yale y el tercero de Brown University.

Y es que el llamado “sueño americano” no es exclusivo de los mexicanos o los latinos que buscan, así sea emigrando ilegalmente, mejores condiciones para desarrollar sus talentos y habilidades.

No es casuístico que en los momentos en que los norteamericanos se cuestionan -muy entendiblemente- sus políticas migratorias, con el extremista de Trump al frente, el comité de los premios Nóbel les venga a recordar de que pasta está hecha esa poderosa nación.

Si algo distinguió la emergencia de los Estados Unidos en el siglo XX como la superpotencia en la que se convirtió, fue en gran medida por esa capacidad para atraer –de todo el mundo– el mejor talento posible.

Primero lo hicieron dando asilo casi indiscriminado a quienes en su momento huían de las grandes guerras, fueran europeos, asiáticos, africanos o latinoamericanos.

Y en la segunda mitad del siglo XX becando a los talentos más reconocidos en decenas de naciones para cursar sus maestrías y doctorados en universidades norteamericanas. El mejor y más barato head hunting.

Pero para el candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, el flujo migratorio debe ser frenado. De hecho casi prohibido si se trata de musulmanes, mexicanos o latinos en general.

Tan absurdas son sus posturas –como se vio en el segundo debate en el que Hillary lo derrotó– que el influyente y poderoso Paul Ryan, jefe de la bancada republicana en el Congreso, ya se desligó de
Trump bajo el argumento de que sus dichos son indefendibles.

Ese es el mayor golpe politico contra el candidato republicano, incluído el de seis gobernadores de su partido que ya le dieron la espalda. Y la desbandada republicana no se frenará.

Para colmo del multimillonario egocéntrico, su mitomanía ya se vuelve icónica, cuando ayer mismo apareció su colega multimillonario, Warren Buffet, para desmentirlo.

El hombre del toque de Midas, originario de Omaha, Nebraska, exhibió sus declaraciones fiscales para desmentir –como lo asegura con tanta insistencia Trump– que él dejó de pagar impuestos como sí lo hizo el controvertido candidato republicano.

En fin, si lo ponemos en palabras del mismo Trump: Que podríamos  esperar del hijo y nieto de inmigrantes alemanes y escoceses.