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La libido del oso panda y su escasa actividad sexual

Los pandas son adorables, pero no entre sí. Sienten el mismo entusiasmo por el sexo que los humanos por una endodoncia.

Es en parte a causa de su terrible libido que la población mundial de pandas gigantes es tan pequeña que perturba. Un letrero en el Chengdu Research Base of Giant Panda Breeding en la provincia de Sichuan dice que “salvar al panda gigante de la extinción es una situación de máxima urgencia”.

Pero los pandas no la sienten.

¿Por qué son tan poco “juguetones”? Científicos chinos han estado estudiando esa pregunta durante décadas con el objetivo de fomentar el apareamiento (China es propietaria de todos los pandas del mundo, incluyendo los pocos que han nacido en el extranjero: crías de padres que fueron prestados por considerables sumas a zoológicos de otros países).

La biología del panda es parte del problema. Las hembras entran en celo solo una vez al año, durante un breve periodo en la primavera. Son receptivas y fértiles tan solo de 24 a 72 horas. Un panda macho necesita actuar en ese momento o esperar todo un año. “Quizá no hay otro mamífero que esté menos tiempo de humor para tener sexo que las pandas gigantes”, publicó Scientific American en un artículo de 2012.

Los pandas también son selectivos: solo quieren sexo cuando de verdad se llevan bien con una pareja, y eso no pasa a menudo.

El cautiverio es muy efectivo a la hora de arruinar su estado de ánimo. De acuerdo con el director de un centro de investigación en Sichuan, menos del cinco por ciento de pandas machos en cautiverio pueden aparearse naturalmente. Otros investigadores dicen que las pandas en cautiverio a menudo son incapaces de entrar en celo normalmente.

En respuesta a esta situación, científicos chinos han intentado alterar los hábitats de los pandas en cautiverio para simular mejor la vida —y la libido— en el ambiente silvestre.

También está el problema de la inocencia. El sexo entre pandas sucede de manera tan infrecuente que los otros pandas casi nunca son testigos del acto: eso los deja sin noción de cómo hacerlo, dicen los investigadores. Con la esperanza de darles pistas, los científicos han adoptado la costumbre de mostrarles “porno de pandas”.

The New York Times