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Haitianos, cada vez más separados de sus familias por normas más estrictas de ingreso a Estados Unidos

Ciudad de México  — Un cambio repentino en la política migratoria estadounidense ha separado a incontables familias haitianas que intentan ingresar a Estados Unidos desde México,según afirman los propios inmigrantes y sus defensores.

El cambio en la política, anunciado hace unas semanas, ha separado a las esposas de sus maridos y a los hijos de sus padres, y dejó a muchos hombres varados en México después de haber permitido a sus familias cruzar a Estados Unidos.

“Espero que Dios haga milagros”, dijo Sandra Alexandre, a quien se le dio permiso de ingresar a Estados Unidos antes que a su novio; dio a luz tres días después. La nueva política entró en vigor justo antes de que el padre de la bebé pudiera cruzar la frontera.

Las separaciones familiares parecen ser una consecuencia no intencionada del esfuerzo del gobierno de Barack Obama por estrechar el paso por la frontera ante la llegada de miles de haitianos que se dirigen hacia el norte desde Brasil, la mayoría para buscar empleo en Estados Unidos.

Hasta antes del cambio, Estados Unidos había estado permitiendo que los haitianos sin visa ingresaran al país con una autorización temporal por motivos humanitarios, una concesión especial otorgada debido a los problemas sociales, económicos y políticos que ha enfrentado Haití desde el devastador terremoto de 2010. Sin embargo, el 22 de septiembre, en medio de una oleada de haitianos provenientes de Brasil, el gobierno de Obama dijo estar retomando la deportación de haitianos que se presentaban en la frontera sin documentación migratoria.

Los defensores de inmigrantes en San Diego afirmaron haber identificado a más de 50 familias solo en esa ciudad que habían sido separadas por el cambio de política, y han apelado a funcionarios de Seguridad Nacional para ayudar a reunir a las familias en Estados Unidos.

“El asunto es que esta no fue una política bien concebida”, dijo Andrea Guerrero, directora ejecutiva de Alliance San Diego, un grupo que ha estado ayudando a los haitianos que han llegado desde Brasil en meses recientes. “Parece haber surgido de un día para otro sin un entendimiento claro de lo que estaba sucediendo y del tipo de impacto que podría tener”.

El departamento de Seguridad Nacional no contestó de inmediato a los cuestionamientos por escrito sobre el efecto del cambio en la política.

En medio de la oleada de haitianos que llegan al país, las autoridades fronterizas estadounidenses han recurrido a un sistema de citas para realizar trámites. Han estado dando prioridad a mujeres y niños mientras que los hombres, sin importar si viajan con sus parejas e hijos, por lo general deben esperar una fecha más lejana para su cita.

Alexandre, de 24 años, llegó a la ciudad fronteriza de Mexicali con su novio, Volcy Dieumercy, de 29 años, el 20 de septiembre, después de una travesía de diez semanas desde Curitiba, Brasil. Estaba embarazada y próxima a dar a luz.

Debido a su embarazo, los funcionarios mexicanos, quienes han estado programando las citas de los migrantes con las autoridades fronterizas estadounidenses, le otorgaron una cita a Alexandre, pero rechazaron la solicitud de que Dieumercy hiciera sus trámites el mismo día, según contó la pareja. En cambio, a él le dieron la cita para el 30 de septiembre; eso lo obligó a esperar en Mexicali.

Alexandre ingresó con una autorización de tres años por motivos humanitarios, y se dirigió a un refugio para inmigrantes en San Diego. Pronto se enteró de que a Dieumercy se le había impedido entrar debido a la nueva política.

Cuando ella comenzó con la labor de parto e ingresó al hospital, un voluntario de Alliance San Diego llamó a Dieumercy para que la pareja pudiera hablar. El voluntario permaneció en contacto con Dieumercy durante el nacimiento a través de WhatsApp, contándole cómo iba progresando Alexandre.

Los dos planeaban viajar juntos a Orlando, Florida, y vivir allí con los parientes de Dieumercy. Alexandre dijo que no tiene idea de qué haría si a Dieumercy no se le permitiera ingresar a Estados Unidos.

“No he pensado tan a futuro”, dijo desde el hospital antes de que la dieran de alta. “Por ahora, estoy manteniendo pensamientos positivos”.

Dieumercy siente la misma incertidumbre. Sabe que si intenta cruzar por un puerto de entrada oficial estadounidense muy probablemente será deportado.

“Necesito a mi familia”, escribió en un mensaje que envió desde Mexicali. “Ya no puedo esperar. Estoy muy triste”.

Entre las familias divididas a partir de que la política entró en vigor, más de doce incluyen a mujeres embarazadas separadas de sus parejas, dijo Guerrero. Incluso hay casos de madres separadas de sus hijos adolescentes, afirmó.

Sinskya Cetoute, una inmigrante haitiana, dijo que ella, su esposo y su hija de 4 años fueron al cruce fronterizo de San Isidro entre Tijuana y San Diego un día después de que la política entrara en vigor. Los funcionarios de migración los separaron de inmediato, y llevaron a Cetoute, de 33 años, y a su hija, en una dirección y a su esposo en otra.

A Cetoute y a su hija se les permitió ingresar a Estados Unidos mediante una autorización por motivos humanitarios para quedarse durante tres años, pero ella no ha tenido noticias de su marido desde la última vez que lo vio. “No sabemos qué vamos a hacer”, dijo. “No puedo vivir sin el padre de mi hija”.

Cuando anunciaron el cambio de política, los funcionarios de migración estadounidenses dijeron que esperaban que eso desanimara a los haitianos de emprender la extenuante travesía a la frontera de Estados Unidos. Sin embargo, los encargados de refugios y los defensores de migrantes a lo largo de la ruta informan que muchos haitianos siguen subiendo hacia el norte por el continente, sin que los disuadan las noticias de que se han retomado totalmente las deportaciones en Estados Unidos.

Marcelo Pisani, el director regional para América Central, Norteamérica y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones, dijo que llegaban migrantes de fuera de esta región a la frontera entre Panamá y Costa Rica a una tasa promedio de entre 90 y 110 al día. Afirmó que “un porcentaje significativo” eran haitianos.

Pisani señaló que era “muy probable” que, con la puerta humanitaria cerrada, más haitianos que lleguen a la frontera sur de Estados Unidos busquen asilo.

A Tijuana, que ha recibido a miles de migrantes haitianos durante este año, sigue llegando un flujo constante de haitianos todos los días. Aunque muchos de ellos están conscientes del cambio de política, se presentan en la frontera pero de inmediato los someten a los procedimientos de deportación rápida, aseguran los defensores.

“Creen que Estados Unidos no les dará la espalda”, dijo Guerrero. “Creen que Estados Unidos entiende cuál es la situación en Haití, y creen que Estados Unidos nunca los mandaría de vuelta”.

The New York Times en español