Opinión

Trump, you´re fired

O renuncia o lo van a renunciar. No tiene salida. Pero para Donald Trump sus días están contados como candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos.

Si a pesar de su debacle se aferra a la candidatura, se quedará solo. Irá a las urnas como el condenado que sube al cadalzo sabiendo que le cortarán la cabeza.

Será el final esperado para un ególatra sabelotodo que hizo del dinero su religión, de su misoginia un estandarte y su desprecio por la opinión de los demás su destino de vida.

No será el voto ciudadano, sino su arrogancia machista y su imbecilidad como ser humano, concentrada en una lapidaria frase de 37 palabras, lo que resume al cretino superficial que aun pretende ser electo como el hombre más poderoso del planeta. 

“¿Sabes? –dijo Trump- “Me atraen automáticamente las (mujeres) bellas… Simplemente empiezo a besarlas. Es como un imán. Besarlas, sin siquiera esperar. Y cuando eres una estrella, te dejan hacerlo. Puedes hacer lo que quieras, agarrarles la vágina, lo que quieras” .

No basta que pida una disculpa pública. Nadie se la cree. Hasta Melania, su actual esposa, lo condena. Porque esa es la esencia de Trump. Mentir, manipular, despreciar, insultar.

Fabricar una realidad a la medida de sus desviados deseos, torcida la conveniencia de un bolsillo que cree que todo en la vida tiene un precio. Hasta una candidatura presidencial.

Pero como dice el refrán. Tanto peca el indio, como quien lo hizo compadre. Y los republicanos tendrán que pagar con sangre, sudor y lágrimas el haber ignorado todas las señales de peligro que de él tenían, aún antes de la nominación.

Para nadie era un secreto el ser humano decadente que era el coleccionador de “trophy wifes”. Eran más que públicos los recurrentes escándalos políticos, financieros y personales en los que se veía envuelto.

Pero hoy abundan las oportunidades para esos personajes de controversia a los que los medios masivos, en especial la televisión, les dan espacio para ser elevados al pedestal de ídolos, sin tener lo méritos éticos ni morales para ser “role models”.

Lo hicieron con Trump cuando lo endiosaron como el jefe sumpremo de “El Aprendiz”, un reality que se basaba en profesionales que por un contrato de 250 mil dólares aceptaban ser denigrados por el sabelotodo.

Y el final lapidario para los que no pasaban su prueba, era un fulminante “¡You´re fired!” (¡Estás despedido!)

Ese despotismo televisivo le valió al ahora candidato presidencial alimentar no solo su ego, sino una popularidad entre los millones de no-profesionistas americanos que gozaban viendo cómo los egresados de Harvard, Yale o Stanford eran aplastados por su rubio “héroe”.

Por eso hoy que Trump es el aprendiz de candidato presidencial, los líderes del Partido Republicano tendrán asumirse como los jefes que son.

Y admitir que es tanto el odio que su candidato siembra, tanto el descrédito hacia sus absurdas propuestas y su desprecio por las mujeres – la mitad de los votantes- que no tendrán otra opción mas que decirle: “Donald…¡You´re fired!”