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Un asalto a un autobús en Guerrero deja cinco muertos

La investigación apunta al robo como móvil del suceso. Dos de los fallecidos eran estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa

Al menos cinco personas murieron este martes tras un asalto a un autobús en Chilpancingo, la capital del Guerrero. Un grupo de hombres armados, que formaban parte de los pasajeros, obligó a detener el vehículo y a bajar al resto. En medio de la carretera, les robaron y les descerrajaron un balazo, abandonando los cuerpos en el arcén. Entre los fallecidos se encuentran dos estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, a la que pertenecían los 43 estudiantes desparecidos hace dos años.

Uno de los normalistas supervivientes, Omar García, confirmó a través de su cuenta de twitter que entre los fallecidos se encontraban dos de sus compañeros: Jonathan Morales Hernández y Filemón Tacuba Castro, que volvían de dar clase. El autobús cubría el trayecto Tixtla-Chilpancingo, la ruta que comunica la escuela con la capital del Estado, uno de los más pobres y violentos de México.

Los asaltos al transporte público son una práctica habitual en la zona. Esta misma semana, el conductor de una camioneta que hacía una ruta cercana también fue asesinado tras un robo. En ocasiones, se trata de grupos relacionados con el narcotráfico o simples bandas de delincuencia común. Según el testimonio de otros pasajeros del autobús, recogidos por el diario Universal, los asaltantes llevaban “armas grandes”. La Secretaría de Seguridad Pública apunta de momento al robo como móvil del suceso.

Guerrero, siempre en las primeros puestos de las listas rojas, fue el segundo estado donde se registraron más homicidios el mes pasado

Cerca de donde se produjo el asalto, en un lugar conocido como El Basurero, aparecieron muertos hace un mes el director de obras públicas de Tixtla y su chófer.

La violencia, una constante estructural en México, está sufriendo un repunte durante los últimos meses. Agosto fue el mes con más homicidios en los cuatro años de la presidencia de Enrique Peña Nieto. Hay que remontarse a mayo de 2012, al sexenio del panista Felipe Calderón, que sacó al Ejército a la calle en su ofensiva contra los cárteles del narcotráfico, para encontrar niveles más altos en el registro de Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Guerrero fue el segundo estado más sangriento con 1.484 averiguaciones previas abiertas, el criterio oficial para contabilizar este tipo de crímenes. Productor de opio y marihuana, la fracturación del mapa clásico del narcotráfico ha dejado a Guerrero a merced de varios satélites que pelean por ocupar el centro: Beltrán Leyva, La Familia Michoacana, Guerrero Unidos.

Montañoso, árido y pobre, tiene también una fuerte tradición de resistencia política. Durante los 70, los más oscuros episodios de la guerra sucia del Ejercito contra los grupos guerrilleros de la época se libraron en estos pueblos.

Las escuelas normales, herederas de esa tradición, son uno de los focos del activismo en el estado. Entre sus acciones, es habitual el corte de carreteras o la toma de autobuses para poder desplazarse a otras ciudades, como ocurrió la fatídica noche del 26 de septiembre. El secuestro de transporte público es una práctica común como parte de las protestas en México, sobre todo en los estados más pobres y abandonados por las políticas públicas. Sólo entre octubre de 2014 y julio de 2016 fueron secuestrados 2.414 autobuses, según datos de la patronal de transportes.

El País