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Piden reforzar impuestos a salud y bebidas con azúcar

Ciudad de México. Con los fuertes recortes en el presupuesto destinados al sector salud y la agudización de los daños por bebidas azucaradas, es urgente reforzar el impuesto a estos productos, señalaron especialistas y organizaciones no gubernamentales.

Alejandro Calvillo, del Poder del Consumidor, dijo que “la evidencia está ahí, dejamos de ser el primer lugar en consumo de bebidas azucaradas en el mundo, con un impuesto muy por debajo de lo que habíamos recomendado. Tan sólo en nuestra región, ya nos encontramos por de Chile y Argentina. El impuesto sobrevivió a estrategias comerciales y promociones de la industria. Entre enero de 2014 y octubre de este año, la inflación en México ha rebasado el 7 por ciento y el impuesto de un peso por litro (aproximadamente 10 por ciento del valor de esta bebida) ha perdido impacto, se requiere volver a la propuesta original de establecerlo en dos pesos por litro y garantizar que los recursos se apliquen a la prevención”.

Reiteró que ante la alarmante epidemia de sobrepeso y obesidad que vive el país es imprescindible llevar a cabo todos los esfuerzos para mitigarla. Las medidas fiscales son, en ese sentido, una herramienta efectiva para modificar la demanda de alimentos y bebidas que dañan la salud y han sido recomendadas por los máximos organizamos vinculados en la materia.

Indicó que si bien la obesidad es multifactorial, en México destaca el importante papel que tienen las bebidas azucaradas, al proveer 70 por ciento de los azúcares que se consumen en exceso entre la población. El 9.8 por ciento de las calorías totales provienen de esta bebidas cuando, agregó, no se debería rebasar el 3 por ciento para mantener la salud cardiovascular.

En el marco del foro “Impuesto a Bebidas Azucaradas: un impuesto saludable. De México a Berkeley”, Simón Barquera, rector de investigación de políticas de Nutrición en el Instituto Nacional de Salud Pública, explicó que al comprar las medidas fiscales con otras, resulta en una de las acciones más costo-efectivas para el combate de sobrepeso y obesidad.

En marzo de 2015, la ciudad de Berkeley fue la primera jurisdicción en Estados Unidos en establecer un impuesto de un centavo por onza a las bebidas azucaradas (equivalente al 16 por ciento). Al respecto Cristine Madsen, profesora de la escuela de Salud Pública en la Universidad de California y quien coordinó el estudio de evaluación del impuesto en esa ciudad, declaró que la investigación se realizó en la población más vulnerable al ser quienes más consumen bebidas azucaradas y sufren los daños a la salud generados por el consumo y los resultados sugieren que ésta es una medida clave para reducir las disparidades en materia de sanidad.

La especialista presentó los resultados en los que encontró que entre las familias más pobres de Berkeley, gracias al impuesto el impuesto de bebidas azucaras disminuyó en 21 por ciento, mientras que aumentó en las ciudades vecinas de San Francisco y Oakland. Además, el consumo de agua se incrementó más en Berkeley (63 por ciento) que en otras ciudades (19 por ciento).

El estudio logró comparar los resultados con dos ciudades aledañas con características similares, por lo que se aproxima directamente al efecto del impuesto. Además Madsen mencionó “que los recursos se están destinando a la prevención y es un panel de expertos quien define su destino para garantizar un uso eficiente.

Los panelistas coincidieron que la industria ha criticado la medida del impuesto “porque sabe que frente a otras, como el etiquetado o la regulación de publicidad de bebidas y alimentos, la política fiscal sí interfiere en sus intereses, no sólo en lograr la disminución de consumo de bebidas azucaradas, también en reforzar el mensaje a los consumidores de la relación de este producto con daños a la salud”.

La Jornada