EntretenimientoPortada

Adiós eterno

Sin Juan Gabriel, ¿quién va a cantar lo que somos o sentimos?

Al menos 700 mil personas acudieron al homenaje, confirmó Rafael Tovar y de Teresa

La ceremonia del adiós concluyó alrededor de las 22 horas y las cenizas del cantautor regresaron a Ciudad Juárez

El presidente Enrique Peña Nieto comunicó a la familia sus condolencias, pero no acudió al tributo

Amor eterno se convirtió en réquiem popular

Después de más de 24 horas de afluencia de miles de admiradores de Juanga, el Instituto Nacional de Bellas Artes cerró la fila de ingreso, para evitar que más personas se formaran para entrar al palacio de mármol.

¿Ahora quién va a hablar por nosotros? De esa manera resume su pesar doña Alejandra Anguiano por la muerte del Divo de Juárez, de quien extiende entre sus brazos un antiguo póster autografiado que muestra con orgullo en su incesante andar de un extremo a otro de la Alameda Central.

 

Son ya dos las horas que la señora, oriunda de la Ciudad de México y dedicada al hogar, realiza ese recorrido como una manera de rendir homenaje al cantautor mexicano, su gran ídolo desde que era adolescente.

 

“Estoy muy triste porque se nos fue Juanga. Con su muerte, muere algo de mí, algo de nosotros. ¿Quién va a contar ahora lo que somos y lo que sentimos?”, dice doña Alejandra al grupo de transeúntes y fotorreporteros que la rodean para tomar una imagen de ese póster.

 

Es de los años 70, ya ni sé de cuándo; lo saqué de una revista. Yo iba a verlo (a Juan Gabriel) cada ocho días al Blanquita, él apenas comenzaba su carrera… Para poder entrar al camerino a saludarlo teníamos que comprar un disco; tengo más de 30, todos firmados. Mire, esta foto es de aquella época, yo tenía como 15 años, dice mientras muestra una imagen al lado de un Juanga muy jovencito, en la que aparece su rúbrica: A Alejandra, con mucho cariño.

 

Quizá no igual en número, pero sí en fervor, doliente o jubilosa, la gente acudió de nueva cuenta en tropel este martes a despedir al que es considerado el último gran ídolo de la cultura popular mexicana.

 

Después del alud humano que se vivió el lunes, los organizadores del homenaje dispusieron en la Alameda Central, al costado del Metro Hidalgo, tres zonas para acceder al Palacio de Bellas Artes. Las personas eran distribuidas en igual número de filas que desembocaban en una sola antes de ingresar al recinto.

 

En cada uno de esos tres accesos fueron colocadas sendas pantallas gigantes en las que se transmitía en directo lo que ocurría tanto en el vestíbulo del palacio como en su explanada principal.

 

Entre porras, gritos y canciones a voz pelada

 

Entre porras, gritos de júbilo, algunos en llanto, canciones a voz pelada, en grabadoras a todo volumen, solos, en coro, niños, adolescentes, jóvenes, adultos de la tercera edad, los seguidores del Divo de Juárez nunca perdieron el entusiasmo en su estoica espera de más de tres horas para poder despedirse para siempre de su ídolo.

 

No importaba que fuera una despedida fugaz, una persignada exprés ante la urna de madera, acaso una selfie movida, unos cuantos segundos. Todo esfuerzo, toda incomodidad, haber dejado pendiente el quehacer doméstico, faltar al trabajo o la escuela, tener que viajar desde muy lejos, incluso del extranjero…

 

Nada era suficiente para agradecer y corresponder todo lo que nos dio, nos enseñó y nos quiso Juan Gabriel, sus canciones, su amor, su ejemplo de vida, dijo la señora Irma Alicia Martínez Aguiñaga, quien a sus 76 años viajó desde San Antonio, Texas, para no perderse este merecidísimo homenaje.

 

Conocida como La poeta del pueblo, quien dijo haber sido modelo de Rufino Tamayo y su esposa, Olga Flores Rivas contó que si vino fue porque Juan Gabriel era un enorme poeta, tanto como melodista, alguien que supo condensar en sus canciones el sentir y el pensar no sólo del pueblo de México, sino del alma humana.

 

¿Usted cree que iba a perderme esto? Esto es un fenómeno, algo inusitado. Algo hizo bien Juan Gabriel, quien ahora ya es leyenda. Murió Alberto Aguilera, nos queda para siempre Juan Gabriel, agregó la artista, quien se paseaba entre las filas con dos grandes cartelones en los que dispuso fotografías y versos del michoacano.

 

Mientras en la explanada de Bellas Artes el público ingresaba a despedir las cenizas del autor del Noa Noa, afuera del recinto prosiguió el programa musical en su honor.

 

Participaron la Orquesta Sinfónica del Estado de México, dirigida por Enrique Bátiz, que acompañó al tenor Dante Alcalá con algunas de las piezas más emblemáticas del compositor, así como en el Huapango de Moncayo.

 

Uno de los momentos más intensos vino de la mano de la Internacional Sonora Santanera, que abrió sus 45 minutos de actuación con Amor eterno, convertido ya en un réquiem popular, el cual fue ovacionado y coreado tanto por quienes hacían fila para ingresar a Bellas Artes como por aquellas personas que transitaban por avenida Juárez y se unían momentáneamente a la conmemoración.

 

Dolor y nostalgia

 

Fueron seis temas de Juan Gabriel los interpretados por esa agrupación fundada hace 61 años por el desaparecido Carlos Colorado, entre ellos Querida, Cuando quieras… déjame, Y No se ha dado cuenta. Y es que El Divo, como dijeron los santaneros, no sólo cantó al dolor, sino también a la nostalgia.

 

Las versiones extraoficiales de la llegada del presidente Enrique Peña Nieto al máximo recinto cultural del país fueron persistentes desde la mañana; sin embargo, por la tarde se dijo que no acudiría.

 

La Presidencia de la República informó que el mandatario se comunicó vía telefónica con Iván Aguilera, hijo mayor del artista, a quien le expresó sus condolencias y el reconocimiento a la trayectoria de su padre.

 

También le dijo que el gobierno federal continuará dando a su familia el apoyo que sea necesario en Bellas Artes y las actividades posteriores que se lleven a cabo para honrar la memoria de Juan Gabriel.

 

En un breve mensaje durante el homenaje a Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes, el secretario federal de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, confirmó que al menos 700 mil personas fueron las que acudieron entre lunes y martes al tributo al cantautor michoacano.

 

La ceremonia del adiós a Juanga concluyó alrededor de las 22 horas, cuando las cenizas de Juan Gabriel partieron a Ciudad Juárez, su última morada.

 

Los seguidores de Juan Gabriel llegaron desde muy temprano. Fue un público que nunca parecía acabar y que se formaba sin importar si el sol caía a plomo, había cierta amenaza de lluvia o cuando el clima se tornó templado y agradable.

 

A Silvia García, de 28 años, luego de más de tres horas de hacer fila, lo que más le llama la atención es la forma en que Juan Gabriel interpretaba sus canciones. Como dice mucha gente, con él tomamos, lloramos, nos puso alegres y tristes. Hubiera querido despedirlo de cuerpo presente, para ver que ahí estaba.

 

Desde muy pequeña he escuchado a Juan Gabriel, es lo que muchas mujeres comparten, como América Rojas, de 45 años, quien viene desde el estado de México. Para mí es el artista número uno. No estará físicamente con nosotros, pero en nuestra alma y corazones lo vamos a guardar y va a vivir para siempre en nuestra memoria. Me hubiera gustado verlo de cuerpo presente, pero me conformo con sus cenizas. No me importó esperar tantas horas, me hubiera esperado más para despedirme de él.

 

Conmovida, Noemí Gómez, de 52 años, expresa: “Gracias por todo, por esos ratos que nos regaló, en medio de este nuestro convulsionado país, y me duele de corazón su muerte. Verlo ahí en una urna, como que ya cayó el veinte, y no puedo evitar que me duela su pérdida. Crecí con su música. Son de las pocas bendiciones que teníamos, en medio de lo que pasa en México. Fue un artista que creció de la nada, con base en mucho esfuerzo, y hay personas que entendemos esas palabras: desde el suelo luchar y salir adelante, el hacer las cosas con pasión. Era un ser humano grande.

 

Desde el día que me enteré de su fallecimiento, hace varios días, no lo podía creer. Hace cinco años compré unos boletos para ir a verlo al Auditorio Nacional, pero al final se los regale a mi mamá y hermana. Yo dije, luego voy. Y ya no pude.

 

Cielo Vázquez, de 45 años, quien se desplazó desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, comentó: Su fallecimiento es impresionante, inaceptable. Fue mi ídolo toda la vida. Mi mayor deseo era verlo en Bellas Artes, no así, sino cantando. Es mucha la tristeza.

 

Trámite de las regalías

 

Mario Casillas, presidente de la Asociación Nacional de Interpretes (Andi), agrupación de la que era miembro Juan Gabriel, la cual económicamente administraba la cantidad de dinero que él recibía por sus regalías, declinó informar cuál era ese monto.

 

Esos datos no son interesantes en este momento. Además de ser datos confidenciales. No podemos hablar de cantidades de dinero: hablemos de cantidades de amor, de cariño y amistad, dijo Casillas.

 

Estos momentos son de dolor, de despedida, de homenaje. Sentimos mucho la pérdida de este gran ser humano. No nos queda más que decir descanse en paz y repetir: Juan Gabriel, te seguimos amando. Gracias por haber estado con nosotros.

 

Arlette Pacheco, tesorera de la asociación, expresó: “nosotros tenemos como regla no estar espiando cuánto (dinero) tienen los compañeros. El señor Casillas le entregó su tarjeta personal a uno de los hijos de Juan Gabriel para que vaya hacer los trámites pertinentes y reciba su dinero; nosotros no podemos hablar de esas cosas, ya que se trata de información privada.

 

Los familiares tendrán que acreditarse, llevar un testamento o ver a quién dejó su carta destinataria, entonces se le pagarán sus regalías y su seguro.

 

Minuto de aplausos

 

Por su parte, la Cámara de Diputados también realizó un breve homenaje a Juan Gabriel, con un minuto de aplausos, y expresó las condolencias por el sensible fallecimiento del Divo de Juárez.

 

A solicitud del diputado César Alejandro Domínguez (PRI), se recordó a Alberto Aguilera Valadez, de quien el legislador chihuahuense recordó que si bien nació en Parácuaro, Michoacán, se crió y consolidó su carrera en Ciudad Juárez.

 

Después del minuto de aplausos, el diputado Vidal Llerenas (Morena) sostuvo que el verdadero homenaje para Juan Gabriel sería que se discutiera y votara en favor el matrimonio igualitario, que garantiza los derechos para todos los mexicanos. Esto sí sería un auténtico homenaje. Lo demás es hipocresía.

 

Me lo quemaron, señorita; no es Juan Gabriel, dice con tristeza y llanto don Jacinto.

Pocos contienen las lágrimas; un beso, una reverencia y un adiós con la mano.

Con palomas, flores, globos, retratos y hojas de periódicos con la imagen de su ídolo, los dolientes despidieron a Juan Gabriel.

Se me fueron, señorita, se me fueron los dos. Era un chamaco de 10 años cuando se me fue Pedro y ahora Juan Grabiel. Y yo aquí sigo. Me las sé todas sus canciones de los dos.

–¿Ya entró a verlo?

–Me lo quemaron, señorita. No es Juan Grabiel. Nomás espero a m’ija pa’ regresarme.

Y en ese escalón del Metro quedó don Jacinto, esperando a su hija, con lágrimas en los ojos y un retrato arrugado del Divo de Juarez, mientras a unos pasos miles de personas formaban largas filas para entrar al Palacio de Bellas Artes.

La espera es de horas. Pasar frente a la urna con las cenizas de Juan Gabriel toma apenas entre 15 y 25 segundos. Tiempo que sus seguidores utilizan para tomar fotografías, selfies, hacer una reverencia o persignarse. Quienes cargan alguna flor la dejan en espacios reservados para ello a los costados de la escalinata principal, custodiada por elementos de la policía federal.

Tímidos Viva Juan Gabriel y Viva México se escucharon a lo largo del día. Un imitador del cantante fallecido el pasado 28 de agosto cantó entre lágrimas algunas estrofas y quienes caminaban por ahí respondieron con un aplauso.

La música del mariachi en vivo alternó con las canciones grabadas y un documental que se repitió una y otra vez antes, durante o después de guardias de honor en las que participaron, entre otros, la titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda, la escritora Laura Esquivel, el cantante Diego Verdaguer, la actriz Aurora Clavel, además de otros cantantes y actores.

Quienes más lloraron eran los viejecitos, que poco lograron en su intento de contener las lágrimas, mientras hombres, mujeres, niños, caminan despacito frente a la urna color caoba, adornada con una virgen y las iniciales A.A.V. (Alberto Aguilera Valadez).

Imposible permanecer en el lugar más de lo estrictamente necesario: un segundo extra y los responsables de seguridad del palacio, vestidos de negro, piden avance por favor, no se detenga.

Los dolientes cargan flores, retratos, hojas de periódicos con la imagen de su ídolo.

Caminan con bastones, muletas, o llevan en brazos niños que se quedaron dormidos.

Mandan besos a la urna. Le dicen adiós con la mano. Buscan la foto. Los que van solos le piden por favor al policía que presione el botón que demostrará que estuvieron en este momento histórico.

El mariachi sigue cantando: Te voy a olvidar, te voy a olvidar, y aunque me cueste la vida y aunque me cueste el llanto, yo te juro que te tengo que olvidar o aquella “tú me sabes bien cuidar, tú me sabes bien guiar, todo lo haces muy bien tú…”

Dentro, en el vestíbulo, el mariachi Gama Mil, el Estudio de la Ópera de Bellas Artes, el Coro del Teatro de Bellas Artes, además de Olivia Gorra, recordaron y cantaron algunas de las mil 800 canciones que compuso Juanga.

Ángel Vargas y Carlos Paul- La Jornada.